Sunday, April 2, 2017

Colombia and the story of our new home on wheels


Jungle clad mountains; diverse wildlife; bucolic colonial villages; engaging people; and varied delicacies in every region. These are a few of the reasons we dream to return to Colombia one day. Our month here seemed to disappear in an instant given all the intriguing areas to visit and the amiable way of life, especially in the countryside.

Barichara


The local hosts we stayed with in different parts of Colombia spoke positively of improving security around the country during the past ten years. Whereas in the past they felt unsafe travelling in many areas, today the general population feels much more free to explore their country. Additionally, with the recent agreement between the government and the Farc rebels, there is hope that the worst of the past years of armed conflict has reached a resolution. 

Zapatoca


Fully loaded

We certainly found Colombia, especially its countryside, to be peaceful, offering plenty of green areas and picturesque villages to discover. We also found friendly inhabitants in every region we went. Our favourite parts of the country were the mountainous areas, where the air was fresh and the perspective most captivating. 

Valle de Cocora


For quaint colonial villages, our favourites were Zapatoca, Barichara, Cabrera, Guane, Salento, and San Agustin. For natural areas and birdwatching, we wouldn't have wanted to miss the Cocora Valley, the Tatacoa Desert, or Purace National Park. And for cuisine we enjoyed Colombia's world class chocolate, coffee, arepas, arequipe, and incredibly diverse fruits. In one month we discovered at least half a dozen fruits we never knew existed!

Tatacoa Desert


San Agustin Ruins


After spending our last days here in Popayán and Ipiales, we will be en route to pick up our new home on wheels in Ecuador. We first met the van and its friendly owners—an adventurous couple from France—in Guatemala in a parking lot. After speaking with them that first time about their journey, we serrendipitously encountered the couple several more times—in a market in a village in Guatemala, while walking up a volcano in El Salvador, and again amidst a festival being held in a small colonial town in El Salvador. Each time we visited, we told them how much we'd love to find a vehicle for ourselves as well to be more independent. We joked about how maybe we could buy theirs when they finished their trip.

After keeping in touch over the past months, our jokes have become a reality and we will soon be on our way to pick up our new van from our friends before they fly back to France. We're hoping the van will solve many challenges we face each day, such as providing a place to sleep in more peaceful settings and affording us flexibility to go where we want without being limited by buses. Certainly the van will present its own challenges, but we expect to enjoy a greater level of freedom with our new home on wheels.

We hope next time we can write about our first adventures with our new four-wheeled companion in Ecuador. Hugs and greetings from the middle of the earth! 

Cartagena

Tayrona National Park



Spanish Version / Versión en Castellano

Colombia y Nuestra nueva casa sobre ruedas

Montañas cubiertas de selva; mucha diversidad de vida salvaje; bucólicos pueblitos coloniales; gente encantadora y diferentes exquisiteces en cada región. Estas son algunas de las razones por las que antes de irnos ya soñamos con volver de nuevo a Colombia en el futuro. Nuestro mes aquí ha desaparecido en un instante, debido en parte a las áreas tan interesantes que hemos visitado y al tranquilo modo de vida de las zonas de campo o de la cordillera.

Los anfitriones locales con los que hemos estado en las diferentes partes de Colombia nos han hablado muy favorablemente de cómo se ha incrementado la seguridad a lo largo de los diez últimos años. En el pasado ellos se sentían inseguros al viajar por muchos lugares, mientras que hoy en día la gente en general se siente mucho más confiada en explorar libremente su propio país. Además, con el reciente acuerdo entre el gobierno y los rebeldes de las FARC, hay una esperanza general de que los peores años del eterno conflicto armado hayan llegado al fin a una resolución.

Hemos encontrado a Colombia, especialmente en las zonas rurales, como un lugar tranquilo, que ofrece infinidad de áreas verdes en donde caminar y multitud de pintorescos pueblitos por descubrir. Hemos encontrado a sus habitantes realmente encantadores y serviciales en cada una de las regiones que hemos visitado. Nuestras partes favoritas del país han sido especialmente las regiones montañosas en donde uno podía disfrutar del aire fresco y de unas vistas espectaculares.

En cuanto a pueblos coloniales nos quedaríamos con algunos como Zapatoca, Barichara, San Agustín, Salento, Cabrera o Guane. Así como en cuanto a áreas naturales en donde observar aves elegiríamos al valle del Cocora o al parque nacional de Purace, así como el desierto del Tatacoa. En cuanto a la comida hemos podido apreciar el exquisito chocolate o café colombiano, sus arepas, el arequipe y sus increíbles frutas. En un mes aquí hemos descubierto al menos seis nuevas frutas que ni siquiera sabíamos que existían.

Después de nuestros últimos días aquí en Popayán e Ipiales, nos dirigiremos hacia Ecuador, en donde tenemos planeado adquirir nuestra nueva casa sobre ruedas. Conocimos por primera vez a la furgoneta y a sus simpáticos dueños en Guatemala. Ellos son una pareja de aventureros franceses. Después de hablar por primera vez con ellos acerca de su aventura, fortuitamente nos hemos encontrado con ellos en algunas otras ocasiones. En un mercado de un pueblito de Guatemala, mientras escalábamos un volcán en El Salvador, y en medio de un festival de una pequeña ciudad colonial de una zona rural del salvador. Cada vez que nos encontrábamos, les confesábamos que nos gustaría encontrar a nosotros también nuestro propio medio de transporte para ser un poco más independientes. Y en alguna ocasión incluso bromeamos con ellos en que cuando acabasen su viaje tal vez podríamos comprarles nosotros la furgoneta.

Durante los últimos meses seguimos en contacto con ellos vía mail y finalmente nuestras bromas se han cumplido. De hecho en unas semanas nos encontraremos con nuestros amigos en Ecuador para adquirir la furgoneta antes de que ellos vuelen de regreso hasta Francia. Esperamos que la nueva furgoneta resuelva nuestros numerosos desafíos diarios por encontrar un lugar barato en donde dormir, así como las innumerables horas de espera en terminales y buses de un lugar a otro. Esperamos así gozar de una mayor independencia y poder visitar sitios más remotos que ahora se nos hacían difíciles de llegar en autobuses. Evidentemente con la furgoneta tendremos otros nuevos desafíos, pero esperamos que nuestro nivel de independencia mejore considerablemente y que el cambio sea a positivo.

Esperamos que la próxima vez que escribamos acerca de nuestra aventura lo podamos hacer ya desde nuestro nuevo hogar sobre ruedas en Ecuador. Abrazos y recuerdos desde cerca de la línea ecuatorial!