Tuesday, May 23, 2017
Monday, May 15, 2017
Ecuador, Galápagos y nuestra nueva "burrita"
Ecuador, Galápagos, and our new "little donkey"
We've spent the past month getting acquainted with our new devoted travel companion—our transportation, compact home, and bearer of our loads. Our backs are happier not lugging our heavy backpacks, our nights have improved sleeping in a more consistent bed, and we're enjoying the freedom of moving around at our will instead of being dictated by bus schedules.
Of course, positives never come without negatives and we've already faced challenges as well. We've had to replace a few parts of "la burrita" given she is quite old in vehicle years, already 15. We've also had to adjust to the limited and sometimes stuffy quarters of our "tiny home," especially in hot weather. Nevertheless, on the whole, we're grateful to have adopted la burrita from our friends from France. She's already helped us explore many parts of Ecuador and we hope she'll continue loyally along with us as we keep heading south.
Sixteen years ago, Carlos travelled to Ecuador as an 18-year old and climbed the mountains of Cotopaxi (5,900 meters) and Chimborazo (6,300 meters) alone and explored deep in the jungles in the country's Oriente. This time we revisited some of the same places as well as many new ones. Carlos has been astonished at the dramatic improvements in the roads and infrastructure all across Ecuador. However, the giant impervious mountains remain just as he remembers them.
| Chimborazo |
| Vicuñas near Chimborazo |
Some of our favourite parts of Ecuador were the Otavalo Saturday market, Podocarpus National Park, Cayambe Coca Reserve, Altisana Reserve, the areas around Mindo and Baños for birdwatching, the mountains of Cotopaxi and Chimborazo, the walk around Lake Quilotoa, and especially the renowned Galápagos Islands, which both of us always dreamed of exploring.
| Cuenca |
| Agoyán Waterfall near Baños |
| Cayambe Coca Reserve |
| Lake Quilotoa |
Flying from Guayaquil, we were able to reach the Galápagos Islands relatively cheaply. Here already a little more than a week, we have seen so many of the islands' famous creatures, including sea lions, several species of giant tortoises, marine iguanas, penguins, flamingos, masked and blue-footed boobies, Darwin's finches, bright red Sally Lightfoot crabs, and more. Under the water, we were fortunate to watch whole schools of hammerhead sharks, Galápagos sharks, three species of sea turtles, a giant manta ray, playful sea lions, and many colourful fish. We are discovering that the islands deserve their reputation for abundant wildlife and easy encounters with it.
By staying with local hosts or in the least expensive guesthouses, cooking our own food, and doing mostly free activities along with a few select snorkel / dive tours, we have seen Galápagos on a "budget;" although, it is still undeniably expensive for the taxes to visit the islands. Nevertheless, we agree that it has been worth it as it is truly a privilege to experience this magical ancient archipelago.
We were also extremely fortunate to stay with several kind hosts in Quito, Guayaquil, and the Galápagos Islands. We are always struck by how many people around the world enthusiastically open their homes to strangers through organizations like Couchsurfing, Servas, and Warm Showers. We are always so grateful for their welcoming accommodation and the things they teach us.
After spending our last days here in Ecuador, we plan to cross next into Peru.
Ironically, a few days before we acquired la burrita, our tent was stolen from Carlos' backpack on a bus on our way out of Colombia. We were sad to lose the tent, but at least the timing was good given our newly acquired home. Plus, now la burrita has one less thing to carry.
Spanish Version / Versión en Castellano
Ecuador, Galápagos y nuestra nueva "burrita"
Como por arte de magia, las primeras horas conduciendo nuestra nueva furgoneta estuvieron marcadas por un esbelto puma que cruzó la carretera de montaña por la que circulábamos justo con los últimos destellos de luz; aportando un refrescante silencio a nuestra primera desavenencia a bordo de nuestra casa sobre ruedas.
Durante el último mes hemos ido gradualmente adaptándonos a nuestra nueva e incondicional compañera de viaje--nuestro medio de transporte, nuestra casa compacta y a su vez a la que se encarga de llevarnos todo nuestro equipaje. Nuestras espaldas están contentas de no tener que cargar ya nunca más las pesadas mochilas, nuestras noches las pasamos en una cama mucho más confortable que la de la mayoría de los baratos hospedajes que frecuentábamos y disfrutamos de una libertad de movimientos que no teníamos ni mucho menos viajando bajo el horario de los autobuses y busetas.
Por supuesto, que las cosas positivas nunca pueden venir sin alguna negativa e incluso ya desde el principio nos hemos enfrentado con algunas de ellas. Tuvimos que reemplazar algunas partes de "la burrita" ya que ella es algo viejecita hablando en términos de vehículos, ya pasa de los 15 años. También nos hemos tenido que ajustar y limitar al sofocado espacio de "nuestra pequeña casa", especialmente cuando hace mucha calor por la noche. Aun así, en general estamos muy contentos y agradecidos de haber podido adoptar a la burrita de nuestros amigos de Francia. Gracias a ella hemos podido explorar incluso ya muchos rincones de Ecuador y esperamos que nos siga siendo fiel a medida que cruzamos un país tras otro hacia el sur.
Hace dieciséis años, Carlos viajó por Ecuador durante dos meses cuando tenía dieciocho años. Escaló las montañas de Cotopaxi (5.900 metros) y Chimborazo (6.300 metros) en solitario y vago durante varias semanas por la selva amazónica en la región del noreste del país. Esta vez hemos visitado de nuevo algunos de los mismos lugares y otros muchos nuevos. Carlos se ha sorprendido por las increíbles mejoras en las condiciones de las carreteras y de la infraestructura en general a lo largo de todo el país. Sin embargo las imperturbables montañas siguen justo como él las recordaba.
Algunas de nuestras partes favoritas de Ecuador han sido el mercado de Otavalo de los sábados, el parque nacional de Podocarpus, la reserva Cayambe Coca, la reserva de Antisana, el área alrededor del valle de Mindo, así como cerca de Baños para el avistamiento de aves, las vistas de montaña alrededor de Cotopaxi y Chimborazo, la caminata alrededor de la laguna de Quilotoa, así como las renombradas islas Galápagos, a las que ambos siempre habíamos soñado visitar un día.
Volando desde Guayaquil, fuimos capaces de llegar a las islas Galápagos de una manera relativamente más económica. Aquí llevamos algo más de una semana en estos momentos, e incluso ya hemos visto muchas de las célebres criaturas de las islas. Leones marinos, varias especies de tortugas gigantes terrestres, iguanas marinas, pingüinos, flamencos, los tres tipos de piqueros, los pinzones de Darwin, brillantes cangrejos rojizos y mucho más. Debajo del agua, tuvimos la suerte de observar mientras buceábamos o hacíamos snorkel grupos de tiburones martillo, de puntas blancas, de puntas negras, tiburones de las Galapagos, tres especies diferentes de tortugas marinas, una gigante raya manta, a los juguetones leones marinos a nuestro alrededor y muchísimos peces de brillantes colores. Hemos descubierto que realmente estás islas rebosan de vida salvaje y uno la encuentra con facilidad en cada rincón.
Estamos intentando ver las islas de la manera más económica posible, aún así no es un lugar barato debido a las elevadas tasas y precios elevados. Aun así hemos podido estar algunos días hospedados gratuitamente por alguna familia local, así como otros días hemos encontrado los lugares más económicos de las islas negociando de manera implacable. Cocinamos nuestra comida siempre y principalmente realizamos todas aquellas actividades y caminatas que son gratuitas a excepción de algún tour concreto que hemos seleccionado como "obligatorio" y que no podíamos perdernos de ninguna de las maneras. De todas formas finalmente hemos llegado a la conclusión que a pesar de ser caro ha valido mucho la pena y realmente nos sentimos unos afortunados de poder vivir la mágica experiencia actual en estas antiquísimas islas.
Alrededor de todo el país, hemos además disfrutado de los mercados ecuatorianos, que siempre ofrecen frescas frutas y verduras. Así como de los coloridos pájaros y plantas del país. Hemos descubierto al menos como media docena de nuevas frutas para nosotros, así como nos ocurrió en Colombia. Y hemos disfrutado probando nuevas bebidas como el morocho y la colada morada o platos tradicionales como la fanesca, el encebollado o el yaguarlocro.
Hemos tenido la gran suerte de encontrar fabulosos anfitriones en Quito, Guayaquil, así como en las islas Galapagos. Siempre nos sorprende cuanta gente amigable nos abre las puertas de sus casas alrededor del mundo a través de organizaciones como Couchsurfing, Servas o Warm Showers. Y siempre estamos eternamente agradecidos por ello, por facilitarnos un lugar en donde dormir y por todo lo que nos explican.
Después de nuestros últimos días aquí en Ecuador, tenemos pensado cruzamos a nuestro siguiente país, Perú.
Irónicamente, unos días antes de adquirir la burrita, a pesar de estar siempre muy atentos nos robaron la tienda de campaña de la mochila de Carlos en uno de nuestros últimos autobuses saliendo de Colombia. Nos entristeció mucho la situación, pero al menos llegamos a la conclusión que nunca hubiese podido ser en mejor momento tal perdida, porque perdimos nuestra tienda, pero adquirimos a su vez nuestra furgoneta en donde poder dormir. Además para mirarlo de forma positiva, ahora la burrita tiene algo menos de peso que cargar gracias a ello.
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