Monday, July 31, 2017

Home Sweet Peru


What a diverse and dramatic country! With skyscraping mountain ranges, lush, dense jungles, and thousands of kilometers of coastline, we faced the challenge of choosing a route through this vast and scenic country, selecting which landmarks to see. We also faced the challenges of the most daunting roads of our trip so far, often ridden with rocks and potholes. With the difficult conditions, La Burrita often suffered and we ended up spending several weeks "living" in the mountain city of Huaraz waiting for parts to arrive from Miami and having a mechanic treat her.


Before our setbacks, La Burrita carried us to many bucolic places in the north like the Gocta Waterfall, the Kuelap Ruins, the Sarcophogi of Karajia, and many scenic parts of the Cordillera Blanca, where we enjoyed the fresh mountain air and many hikes. Along the way, we were fortunate to spot unique animals like chinchillas, the Andean fox, the bright red Andean cock-of-the-rock, condors, and many other birds. 




Andean cock-of-the-rock (picture from Internet)

We also enjoyed trying an endless array of singular foods such as ceviche, papas con huancaina, and cuy (guinea pig). We found the cuisine of Peru to be the most varied, spicy, and consistently delicious of our Central/South America trip so far. The markets, too, are filled with an endless variety of fruits, vegetables, and unique, fresh products like quinoa, amaranth, algae from the mountain lakes, llama and alpaca meat, mote, maca, lucuma, and many other ingredients that make cooking an adventure.




At least while we were stuck waiting for La Burrita's operations, we were able to enjoy the mountain region near Huaraz, exploring every nearby trail, trying new foods, cooking often, and enjoying the traditional culture of the area. We especially appreciated the colourful, ethnic clothing of the region.





Of all the places we could have gotten stuck in Peru, Huaraz was perhaps the best for us given its proximity to the mountains and its perfect size—big enough to provide all the necessities without the chaos of a huge city. Ironically, Julie dreamed of living in Peru one day for some time; it turned out we got the opportunity, certainly not how we planned, but the dream became a reality nonetheless. It's often funny how life ends up unfurling.

While we were waiting for the repairs, we also made the three-day journey (including three tortuous night buses) to visit Machu Picchu. Given we had to make the reservations six months in advance, we didn't want to miss our opportunity to visit the ruins. So we left La Burrita in the hands of our mechanic, visited Lima, Cusco, and Machu Picchu, and then made the three-day trip back to Huaraz. As one of the new seven wonders of the world, Machu Picchu was completely saturated with hordes of people all day, but by climbing up the nearby mountain of Huaynapicchu at dawn (which must be reserved in advance for a limited number of people), we were able to enjoy a few hours of tranquility as well as an impressive perspective of Machu Picchu and its bucolic surroundings.


Cusco


Now that La Burrita has been repaired, we're headed off to explore more of the country with plans to visit the Cordillera Huayhuash, the coastal national park of Paracas, the Nazca Lines, the jungle around Puerto Maldonaldo, the canyons of Cotahuasi and Colca, and Lake Titicaca before crossing into Bolivia.

Thanks for checking in with us. We hope all is well with you, too!





Spanish Version / Versión en Castellano


Que país tan diverso y espectacular! Con enormes cordilleras montañosas, exuberantes y densas selvas, muchísimos kilómetros de línea costera. Afrontamos el reto de cruzar este vasto y escénico país, seleccionando los lugares más destacados que queríamos conocer. Al igual que tuvimos que afrontar también a su vez las dificultades de las terribles condiciones de muchas de las carreteras del país, frecuentemente circulando durante cientos de kilómetros sobre rocas y enormes socavones. Con tales condiciones, la Burrita ha sufrido mucho, hasta que finalmente hemos acabado padeciendo una importante avería, obligándonos a permanecer durante varias semanas "viviendo" en la ciudad montañosa de Huaraz, esperando a la llegada desde Miami de las piezas mecánicas necesarias.

Antes de que tuviésemos el problema mecánico, la Burrita nos llevó a muchos lugares bucólicos en el norte del país. Disfrutamos de la enorme cascada de Gocta, de las ruinas de Kuelap, de los Sarcófagos de Karajía y de numerosos escénicos rincones de la cordillera Blanca, donde disfrutamos de aire fresco en las montañas y de numerosas caminatas. A lo largo de nuestra ruta tuvimos la fortuna de avistar algunas especies de animales únicas, como el zorro andino, las chinchillas, el espectacular gallito de las rocas, cóndores y otros muchos pájaros.

También hemos podido disfrutar probando las innumerables y singulares comidas del país, platos como el ceviche, las papas con huancaina o el conejillo de indias. Hemos encontrado que la cocina peruana para nuestro gusto es la más variada, picante y consistentemente deliciosa de todo nuestro viaje en centro y Sudamérica hasta el momento. Los mercadillos también son sin duda únicos, repletos de un sinfín de variedades de frutas y verduras a precios muy baratos, así como productos frescos como la quinoa, el amaranto, las algas de los Lagos de montaña, las carnes de llama y alpaca, el mote, la maca, la lucuma y un montón de otros ingredientes que hacen una aventura el cocinar.

Al menos, mientras hemos estado esperando a que la reparación de la Burrita fuera exitosa, hemos podido disfrutar de la región montañosa de los alrededores de Huaraz, explorando prácticamente cada sendero, probando nuevos platos de la región y cocinando a menudo, así como disfrutando de la cultura tradicional de esta área. Especialmente hemos podido apreciar las coloridas y etnicas ropas utilizadas por los lugareños.

De todos los lugares en los que nos hubiésemos podido quedar bloqueados a causa de la avería mecánica, probablemente Huaraz hubiera sido el mejor, debido a su proximidad a las montañas y su tamaño perfecto. Suficientemente grande como para tener atendidas todas las necesidades, pero a su vez no tan caótico como una enorme ciudad. Irónicamente, Julie siempre había soñado con vivir un día en Perú durante un tiempo, así que finalmente ha ocurrido esta oportunidad, evidentemente no de la manera en la que lo hubiésemos planeado, pero ayudando a cumplir su sueño de manera inesperada. Muchas veces la vida la vida es como una caja de bombones... Uno nunca sabe lo que le va a tocar...

Mientras esperábamos a dar por finalizadas las reparaciones mecánicas, hicimos un viaje de tres jornadas (incluyendo tres ajetreadas noches en buses) para visitar Machu Picchu. Debido a que tuvimos que hacer la reserva de las entradas con seis meses de antelación, decidimos no perder la oportunidad de visitar las famosas ruinas. Así que dejamos la Burrita en manos de nuestro mecánico y visitamos Lima, Cuzco y Machu Picchu caminando desde la hidroeléctrica. Para luego volver de nuevo en otra triple jornada de interminables horas de autobús hasta Huaraz. Al tratarse de una de las siete nuevas maravillas del mundo, Machu Picchu estaba totalmente saturada por hordas de personas a diario, pero al menos al poder subir la montaña de Huaynapicchu al amanecer (ya que se debe reservar con mucha antelación debido a que solo hay doscientas entradas al dia disponibles) pudimos disfrutar de varias horas de tranquilidad así como de una vista impresionante de las ruinas y de los bucólicos valles circundantes.

Ahora La Burrita ya está reparada, así que nos vamos a dirigir hacia el sur para seguir explorando más el país. Pensamos visitar la Cordillera Huayhuash, el costero parque nacional de Paracas, Nazca, la parte selvática de los alrededores de Puerto Maldonado, los cañones de Cotahuasi y Colca, así como el Lago Titicaca antes de cruzar hasta Bolivia.

Gracias por seguirnos. Y esperamos que todos estéis bien también!


Monday, May 15, 2017

Ecuador, Galápagos y nuestra nueva "burrita"


Ecuador, Galápagos, and our new "little donkey"

Just like magic, our first hours driving our new van were christened by a lithe puma sprinting across the mountain road in the twilight; also refreshingly silencing our first argument aboard our new home on wheels.


We've spent the past month getting acquainted with our new devoted travel companion—our transportation, compact home, and bearer of our loads. Our backs are happier not lugging our heavy backpacks, our nights have improved sleeping in a more consistent bed, and we're enjoying the freedom of moving around at our will instead of being dictated by bus schedules.


Of course, positives never come without negatives and we've already faced challenges as well. We've had to replace a few parts of "la burrita" given she is quite old in vehicle years, already 15. We've also had to adjust to the limited and sometimes stuffy quarters of our "tiny home," especially in hot weather. Nevertheless, on the whole, we're grateful to have adopted la burrita from our friends from France. She's already helped us explore many parts of Ecuador and we hope she'll continue loyally along with us as we keep heading south.



Sixteen years ago, Carlos travelled to Ecuador as an 18-year old and climbed the mountains of Cotopaxi (5,900 meters) and Chimborazo (6,300 meters) alone and explored deep in the jungles in the country's Oriente. This time we revisited some of the same places as well as many new ones. Carlos has been astonished at the dramatic improvements in the roads and infrastructure all across Ecuador. However, the giant impervious mountains remain just as he remembers them.

Chimborazo

Vicuñas near Chimborazo


Some of our favourite parts of Ecuador were the Otavalo Saturday market, Podocarpus National Park, Cayambe Coca Reserve, Altisana Reserve, the areas around Mindo and Baños for birdwatching, the mountains of Cotopaxi and Chimborazo, the walk around Lake Quilotoa, and especially the renowned Galápagos Islands, which both of us always dreamed of exploring.

Cuenca

Agoyán Waterfall near Baños

Cayambe Coca Reserve

Lake Quilotoa

Flying from Guayaquil, we were able to reach the Galápagos Islands relatively cheaply. Here already a little more than a week, we have seen so many of the islands' famous creatures, including sea lions, several species of giant tortoises, marine iguanas, penguins, flamingos, masked and blue-footed boobies, Darwin's finches, bright red Sally Lightfoot crabs, and more. Under the water, we were fortunate to watch whole schools of hammerhead sharks, Galápagos sharks, three species of sea turtles, a giant manta ray, playful sea lions, and many colourful fish. We are discovering that the islands deserve their reputation for abundant wildlife and easy encounters with it.






By staying with local hosts or in the least expensive guesthouses, cooking our own food, and doing mostly free activities along with a few select snorkel / dive tours, we have seen Galápagos on a "budget;" although, it is still undeniably expensive for the taxes to visit the islands. Nevertheless, we agree that it has been worth it as it is truly a privilege to experience this magical ancient archipelago.


All across Ecuador, we also enjoyed the country's markets, which offer fresh produce and foods as colourful and diverse as the country's birds and plants. We discovered at least half a dozen new fruits for us, just as we had in Colombia and enjoyed trying new drinks like morocho and colada morada and dishes like fanesca, encebollado, and yaguarlocro.


We were also extremely fortunate to stay with several kind hosts in Quito, Guayaquil, and the Galápagos Islands. We are always struck by how many people around the world enthusiastically open their homes to strangers through organizations like Couchsurfing, Servas, and Warm Showers. We are always so grateful for their welcoming accommodation and the things they teach us.

After spending our last days here in Ecuador, we plan to cross next into Peru.

Ironically, a few days before we acquired la burrita, our tent was stolen from Carlos' backpack on a bus on our way out of Colombia. We were sad to lose the tent, but at least the timing was good given our newly acquired home. Plus, now la burrita has one less thing to carry.




Spanish Version / Versión en Castellano


Ecuador, Galápagos y nuestra nueva "burrita"

Como por arte de magia, las primeras horas conduciendo nuestra nueva furgoneta estuvieron marcadas por un esbelto puma que cruzó la carretera de montaña por la que circulábamos justo con los últimos destellos de luz; aportando un refrescante silencio a nuestra primera desavenencia a bordo de nuestra casa sobre ruedas.

Durante el último mes hemos ido gradualmente adaptándonos a nuestra nueva e incondicional compañera de viaje--nuestro medio de transporte, nuestra casa compacta y a su vez a la que se encarga de llevarnos todo nuestro equipaje. Nuestras espaldas están contentas de no tener que cargar ya nunca más las pesadas mochilas, nuestras noches las pasamos en una cama mucho más confortable que la de la mayoría de los baratos hospedajes que frecuentábamos y disfrutamos de una libertad de movimientos que no teníamos ni mucho menos viajando bajo el horario de los autobuses y busetas.

Por supuesto, que las cosas positivas nunca pueden venir sin alguna negativa e incluso ya desde el principio nos hemos enfrentado con algunas de ellas. Tuvimos que reemplazar algunas partes de "la burrita" ya que ella es algo viejecita hablando en términos de vehículos, ya pasa de los 15 años. También nos hemos tenido que ajustar y limitar al sofocado espacio de "nuestra pequeña casa", especialmente cuando hace mucha calor por la noche. Aun así, en general estamos muy contentos y agradecidos de haber podido adoptar a la burrita de nuestros amigos de Francia. Gracias a ella hemos podido explorar incluso ya muchos rincones de Ecuador y esperamos que nos siga siendo fiel a medida que cruzamos un país tras otro hacia el sur.

Hace dieciséis años, Carlos viajó por Ecuador durante dos meses cuando tenía dieciocho años. Escaló las montañas de Cotopaxi (5.900 metros) y Chimborazo (6.300 metros) en solitario y vago durante varias semanas por la selva amazónica en la región del noreste del país. Esta vez hemos visitado de nuevo algunos de los mismos lugares y otros muchos nuevos. Carlos se ha sorprendido por las increíbles mejoras en las condiciones de las carreteras y de la infraestructura en general a lo largo de todo el país. Sin embargo las imperturbables montañas siguen justo como él las recordaba.

Algunas de nuestras partes favoritas de Ecuador han sido el mercado de Otavalo de los sábados, el parque nacional de Podocarpus, la reserva Cayambe Coca, la reserva de Antisana, el área alrededor del valle de Mindo, así como cerca de Baños para el avistamiento de aves, las vistas de montaña alrededor de Cotopaxi y Chimborazo, la caminata alrededor de la laguna de Quilotoa, así como las renombradas islas Galápagos, a las que ambos siempre habíamos soñado visitar un día.

Volando desde Guayaquil, fuimos capaces de llegar a las islas Galápagos de una manera relativamente más económica. Aquí llevamos algo más de una semana en estos momentos, e incluso ya hemos visto muchas de las célebres criaturas de las islas. Leones marinos, varias especies de tortugas gigantes terrestres, iguanas marinas, pingüinos, flamencos, los tres tipos de piqueros, los pinzones de Darwin, brillantes cangrejos rojizos y mucho más. Debajo del agua, tuvimos la suerte de observar mientras buceábamos o hacíamos snorkel grupos de tiburones martillo, de puntas blancas, de puntas negras, tiburones de las Galapagos, tres especies diferentes de tortugas marinas, una gigante raya manta, a los juguetones leones marinos a nuestro alrededor y muchísimos peces de brillantes colores. Hemos descubierto que realmente estás islas rebosan de vida salvaje y uno la encuentra con facilidad en cada rincón.

Estamos intentando ver las islas de la manera más económica posible, aún así no es un lugar barato debido a las elevadas tasas y precios elevados. Aun así hemos podido estar algunos días hospedados gratuitamente por alguna familia local, así como otros días hemos encontrado los lugares más económicos de las islas negociando de manera implacable. Cocinamos nuestra comida siempre y principalmente realizamos todas aquellas actividades y caminatas que son gratuitas a excepción de algún tour concreto que hemos seleccionado como "obligatorio" y que no podíamos perdernos de ninguna de las maneras. De todas formas finalmente hemos llegado a la conclusión que a pesar de ser caro ha valido mucho la pena y realmente nos sentimos unos afortunados de poder vivir la mágica experiencia actual en estas antiquísimas islas.

Alrededor de todo el país, hemos además disfrutado de los mercados ecuatorianos, que siempre ofrecen frescas frutas y verduras. Así como de los coloridos pájaros y plantas del país. Hemos descubierto al menos como media docena de nuevas frutas para nosotros, así como nos ocurrió en Colombia. Y hemos disfrutado probando nuevas bebidas como el morocho y la colada morada o platos tradicionales como la fanesca, el encebollado o el yaguarlocro.

Hemos tenido la gran suerte de encontrar fabulosos anfitriones en Quito, Guayaquil, así como en las islas Galapagos. Siempre nos sorprende cuanta gente amigable nos abre las puertas de sus casas alrededor del mundo a través de organizaciones como Couchsurfing, Servas o Warm Showers. Y siempre estamos eternamente agradecidos por ello, por facilitarnos un lugar en donde dormir y por todo lo que nos explican.

Después de nuestros últimos días aquí en Ecuador, tenemos pensado cruzamos a nuestro siguiente país, Perú.

Irónicamente, unos días antes de adquirir la burrita, a pesar de estar siempre muy atentos nos robaron la tienda de campaña de la mochila de Carlos en uno de nuestros últimos autobuses saliendo de Colombia. Nos entristeció mucho la situación, pero al menos llegamos a la conclusión que nunca hubiese podido ser en mejor momento tal perdida, porque perdimos nuestra tienda, pero adquirimos a su vez nuestra furgoneta en donde poder dormir. Además para mirarlo de forma positiva, ahora la burrita tiene algo menos de peso que cargar gracias a ello.

Sunday, April 2, 2017

Colombia and the story of our new home on wheels


Jungle clad mountains; diverse wildlife; bucolic colonial villages; engaging people; and varied delicacies in every region. These are a few of the reasons we dream to return to Colombia one day. Our month here seemed to disappear in an instant given all the intriguing areas to visit and the amiable way of life, especially in the countryside.

Barichara


The local hosts we stayed with in different parts of Colombia spoke positively of improving security around the country during the past ten years. Whereas in the past they felt unsafe travelling in many areas, today the general population feels much more free to explore their country. Additionally, with the recent agreement between the government and the Farc rebels, there is hope that the worst of the past years of armed conflict has reached a resolution. 

Zapatoca


Fully loaded

We certainly found Colombia, especially its countryside, to be peaceful, offering plenty of green areas and picturesque villages to discover. We also found friendly inhabitants in every region we went. Our favourite parts of the country were the mountainous areas, where the air was fresh and the perspective most captivating. 

Valle de Cocora


For quaint colonial villages, our favourites were Zapatoca, Barichara, Cabrera, Guane, Salento, and San Agustin. For natural areas and birdwatching, we wouldn't have wanted to miss the Cocora Valley, the Tatacoa Desert, or Purace National Park. And for cuisine we enjoyed Colombia's world class chocolate, coffee, arepas, arequipe, and incredibly diverse fruits. In one month we discovered at least half a dozen fruits we never knew existed!

Tatacoa Desert


San Agustin Ruins


After spending our last days here in Popayán and Ipiales, we will be en route to pick up our new home on wheels in Ecuador. We first met the van and its friendly owners—an adventurous couple from France—in Guatemala in a parking lot. After speaking with them that first time about their journey, we serrendipitously encountered the couple several more times—in a market in a village in Guatemala, while walking up a volcano in El Salvador, and again amidst a festival being held in a small colonial town in El Salvador. Each time we visited, we told them how much we'd love to find a vehicle for ourselves as well to be more independent. We joked about how maybe we could buy theirs when they finished their trip.

After keeping in touch over the past months, our jokes have become a reality and we will soon be on our way to pick up our new van from our friends before they fly back to France. We're hoping the van will solve many challenges we face each day, such as providing a place to sleep in more peaceful settings and affording us flexibility to go where we want without being limited by buses. Certainly the van will present its own challenges, but we expect to enjoy a greater level of freedom with our new home on wheels.

We hope next time we can write about our first adventures with our new four-wheeled companion in Ecuador. Hugs and greetings from the middle of the earth! 

Cartagena

Tayrona National Park



Spanish Version / Versión en Castellano

Colombia y Nuestra nueva casa sobre ruedas

Montañas cubiertas de selva; mucha diversidad de vida salvaje; bucólicos pueblitos coloniales; gente encantadora y diferentes exquisiteces en cada región. Estas son algunas de las razones por las que antes de irnos ya soñamos con volver de nuevo a Colombia en el futuro. Nuestro mes aquí ha desaparecido en un instante, debido en parte a las áreas tan interesantes que hemos visitado y al tranquilo modo de vida de las zonas de campo o de la cordillera.

Los anfitriones locales con los que hemos estado en las diferentes partes de Colombia nos han hablado muy favorablemente de cómo se ha incrementado la seguridad a lo largo de los diez últimos años. En el pasado ellos se sentían inseguros al viajar por muchos lugares, mientras que hoy en día la gente en general se siente mucho más confiada en explorar libremente su propio país. Además, con el reciente acuerdo entre el gobierno y los rebeldes de las FARC, hay una esperanza general de que los peores años del eterno conflicto armado hayan llegado al fin a una resolución.

Hemos encontrado a Colombia, especialmente en las zonas rurales, como un lugar tranquilo, que ofrece infinidad de áreas verdes en donde caminar y multitud de pintorescos pueblitos por descubrir. Hemos encontrado a sus habitantes realmente encantadores y serviciales en cada una de las regiones que hemos visitado. Nuestras partes favoritas del país han sido especialmente las regiones montañosas en donde uno podía disfrutar del aire fresco y de unas vistas espectaculares.

En cuanto a pueblos coloniales nos quedaríamos con algunos como Zapatoca, Barichara, San Agustín, Salento, Cabrera o Guane. Así como en cuanto a áreas naturales en donde observar aves elegiríamos al valle del Cocora o al parque nacional de Purace, así como el desierto del Tatacoa. En cuanto a la comida hemos podido apreciar el exquisito chocolate o café colombiano, sus arepas, el arequipe y sus increíbles frutas. En un mes aquí hemos descubierto al menos seis nuevas frutas que ni siquiera sabíamos que existían.

Después de nuestros últimos días aquí en Popayán e Ipiales, nos dirigiremos hacia Ecuador, en donde tenemos planeado adquirir nuestra nueva casa sobre ruedas. Conocimos por primera vez a la furgoneta y a sus simpáticos dueños en Guatemala. Ellos son una pareja de aventureros franceses. Después de hablar por primera vez con ellos acerca de su aventura, fortuitamente nos hemos encontrado con ellos en algunas otras ocasiones. En un mercado de un pueblito de Guatemala, mientras escalábamos un volcán en El Salvador, y en medio de un festival de una pequeña ciudad colonial de una zona rural del salvador. Cada vez que nos encontrábamos, les confesábamos que nos gustaría encontrar a nosotros también nuestro propio medio de transporte para ser un poco más independientes. Y en alguna ocasión incluso bromeamos con ellos en que cuando acabasen su viaje tal vez podríamos comprarles nosotros la furgoneta.

Durante los últimos meses seguimos en contacto con ellos vía mail y finalmente nuestras bromas se han cumplido. De hecho en unas semanas nos encontraremos con nuestros amigos en Ecuador para adquirir la furgoneta antes de que ellos vuelen de regreso hasta Francia. Esperamos que la nueva furgoneta resuelva nuestros numerosos desafíos diarios por encontrar un lugar barato en donde dormir, así como las innumerables horas de espera en terminales y buses de un lugar a otro. Esperamos así gozar de una mayor independencia y poder visitar sitios más remotos que ahora se nos hacían difíciles de llegar en autobuses. Evidentemente con la furgoneta tendremos otros nuevos desafíos, pero esperamos que nuestro nivel de independencia mejore considerablemente y que el cambio sea a positivo.

Esperamos que la próxima vez que escribamos acerca de nuestra aventura lo podamos hacer ya desde nuestro nuevo hogar sobre ruedas en Ecuador. Abrazos y recuerdos desde cerca de la línea ecuatorial!