In all the Americas, Peru is one of the countries we both dreamed of exploring the most. Undoubtedly, it has not let us down. Its incredible landscapes, excellent cuisine, and even its terrible roads have helped create a sense of the adventure one seeks in a long journey. However, as in every long journey, setbacks inevitably arise. While we experienced many unforgettable moments here in Peru, we also faced some of the lowest points of our trip so far.
With a mixture of frustration and grief, we were finally forced to say goodbye to La Burrita. While we'd dreamed of making the loop all the way down to Patagonia and back up to Canada, La Burrita's original home, destiny dictated its own course, forcing us to abandon our van in Peru.
In the end, we enjoyed our independent home on wheels for only two months, from Ecuador to the Cordillera Blanca in Peru. After La Burrita's first breakdown, we spent six weeks patiently (and sometimes impatiently) waiting in Huaraz for parts ordered from Miami as the customs process dragged on. When they finally arrived, the magician of a mechanic installed the new pieces and La Burrita valiantly departed Huaraz resuming our adventures together.
Unfortunately, only two days later La Burrita drew her last breaths on an unpaved mountain road near the Cordillera Huayhuash. After spending the night in our bed in La Burrita at that fateful juncture, the next morning we rolled down the dirt roads to the nearest village, where the fate of our van was inevitably sentenced.
Although many locals were interested in buying La Burrita and patiently repairing her with time, we learned through notaries, lawyers, and police that it is nearly impossible to transfer a vehicle with a foreign registration to a Peruvian citizen. As door after door of possibilities closed, we finally decided to sell the van for next to nothing to be used for parts by a mechanic, taking what we could carry of tools and material to sell in the market.
Among other lessons, next time we'd make the investment in a more long-term vehicle with four-wheel drive and manual transmission. Lessons in life... One never stops learning...
Despite our disappointments, we're grateful we've resumed our journey, once again with our backpacks. On the positive side, we got to experience "living" for six weeks in the highest mountain range of Peru and learned many things. We will try to appreciate the positive aspects of traveling vehicle-free, as every means of moving around has its ups and downs.
| Jirishanca peak in the Cordillera Huayhuash |
| Lake Carhuacocha |
In spite of the setbacks, after bidding La Burrita farewell, we've been able to enjoy several more interesting corners of Peru during the past weeks, including the Cordillera Huayhuash, Paracas National Park, Huancayo and Huancavelica, the Nazca Lines, Ica and the dunes of Huacachina, Arequipa, and the Colca Canyon. Here in Puno at the edge of Lake Titicaca, after an unexpected 90 days in Peru, we are now at the gates of yet another intriguing country... We'll write next from Bolivia!
Hugs from us to you!
Hugs from us to you!
| Paracas National Park |
| Gallinazo - Turkey vulture |
| Church in Huancavelica |
| Nazca Lines |
| Huacachina dunes |
| Arequipa |
| Santa Catalina Monastery |
| Condor in the Colca Canyon |
| Nice reminder in one hospedaje |
Spanish Version / Versión en Castellano
Perú es uno de los países más interesantes de toda América. Sin lugar a dudas no nos ha defraudado. Sus increíbles paisajes, su deliciosa comida, sus terribles carreteras... todo ello hace que uno se sienta siempre acompañado de esa sensación de aventura intrínseca que uno vive durante un viaje de largo recorrido.
Y como en todo largo viaje suceden también contratiempos y adversidades que uno ha de saber encajar junto con todo lo que uno disfruta y aprende. Así que Perú no ha sido una excepción, hemos pasado momentos inolvidables y también algunos de los momentos más duros moralmente de todo nuestro recorrido.
Con una mezcla de frustración, rabia y pena hemos tenido que finalmente de manera inevitable y definitiva decirle adiós a nuestra "burrita". No nos ha quedado otro remedio que renunciar a ella. Habíamos soñado con pasar junto a ella un montón de momentos inolvidables hasta regresar de nuevo hasta Canada, su lugar de origen. Pero el destino ha dictado su propia sentencia obligándonos a "abandonar" literalmente a nuestra furgoneta en Perú.
Por desgracia hemos podido disfrutar de nuestra casa rodante tan solo durante escasos dos meses, desde Ecuador hasta la cordillera blanca. Tras la importante avería del motor que sufrimos en los alrededores de Huaraz, tratamos de hacer todo lo posible por resucitarla. Al no haber tenido piezas disponibles en todo Perú, nos vimos obligados a pedir las piezas necesarias a Estados Unidos, con el resultado de quedar literalmente trabados en Huaraz durante un mes y medio. Además del tiempo, eso supuso un dinero invertido en piezas y mucha paciencia para conseguir superar todos y cada uno de los lentos procedimientos aduaneros. Pero aún así siempre en esas seis semanas de espera nos mantuvimos esperanzados de que al fin tendríamos reparada nuestra furgoneta y que nuestro viaje podría seguir con toda normalidad...
Pero tras toda la inversión de tiempo, dinero y paciencia... La furgoneta nos duro en movimiento exactamente algo menos de trescientos kilómetros, durante un día y medio de recorrido hasta que de nuevo el motor decidió definitivamente quedar averiado en medio de un puerto de montaña sin asfaltar.
Así que finalmente llegamos como buenamente pudimos a un pueblito de montaña en donde inevitablemente quedo sentenciado el destino de la Burrita.
Hemos perdido a nuestra furgoneta y hemos aprendido a través de notarios, abogados y policías que uno no puede vender un vehículo con matrícula extranjera que ha entrado como "turista" en Perú... Hemos experimentado como una puerta tras otra se cerraba... Uno no puede reparar de nuevo el coche por tiempo ni dinero, uno no puede vender el coche, tampoco no es legal dejarlo tirado en la cuneta... Así que finalmente solo quedó prácticamente regalar por nada y menos la furgoneta para piezas y vender las cuatro cosas que pudimos cargar con nosotros en nuestras mochilas.
Lecciones de vida... Uno nunca para de aprender...
Pero aún así, estamos contentos de poder seguir nuestro viaje, de nuevo con nuestras mochilas. Ha sido un golpe duro de encajar. Pero a la vez hemos aprendido muchas cosas, así como hemos podido tener la experiencia de vivir durante literalmente casi dos meses en las más altas cordilleras de Perú.
Una vez más uno se da cuenta de lo importante que es ser flexible para poder afrontar todos y cada uno de los contratiempos que el camino nos va poniendo delante en un largo viaje. Así que nos toca adaptarnos una vez más y mirar con optimismo al futuro y recordarnos de lo afortunados que somos por poder realizar este viaje.
A pesar de todo lo sucedido hemos podido seguir recorriendo con nuestras mochilas durante las últimas semanas lugares mágicos en la cordillera real, ciudades como Huancayo, Arequipa, Ica o Puno y parajes naturales como el parque costero de paracas o el precioso cañón del Colca. Y ahora ya estamos en Puno a orillas del lago Titicaca, después de unos inesperados 90 días en Perú, a las puertas de otro interesantísimo país... Bolivia!
Un abrazo de nuestra parte!
