Sunday, August 5, 2018

Into the Jungle


Over the past month and a half we've been absolutely amazed, but also saddened at times, by our experiences in the Amazon jungle of Peru, Colombia, and Brazil. We've heard all our lives about the rich diversity of plants and animals living in the South American rainforests, but witnessing the realities in person has been astonishing. It's such a fun experience exploring the markets near the jungles and discovering countless fruits we never knew existed or traveling through protected forest and spotting nine species of monkeys or six types of macaws within just a few days. On the other hand, witnessing the unfortunate realities about our destruction of these precious natural places has disheartened us as well.


During our time in the Peruvian jungle, we visited the natural reserves of Tambopata and Manu and the cities of Puerto Maldonaldo and Iquitos. We also re-visited Cusco to take a trip to the Rainbow Mountain, which we missed on our last journey through Peru. While in the mountains, we were also lucky to catch part of the four days of the elaborate festivities that celebrate the Virgen of Carmen in small towns like Pisaq and Paucartambo.

Tambopata



Rainbow Mountain


Virgen of Carmen festival in Pisaq

In Peru, some of our favourite animals to watch were colourful giant macaws, toucans, many types of parrots and parakeets, nine types of monkeys, giant and river otters, two species of deer, several serpents including a coral snake, and a tayra. We were also amazed by the diversity of plant life. For example, we learned that even in the small reserve of Tambopata there are around 10,000 different species of plants! We enjoyed learning about some of their medicinal properties and trying many new fruits like cocona, camu camu, aguaje, ungarahui, arazá, caimito, and many others.





Patarashca - steamed fish

Grilled grubs

In Manu, we were in awe of the national park's sprawling size (almost the same square kilometers as the entire country of El Salvador!) and its wildness. It took us four full days of travel from Cusco, by bus and then boat, to reach the farthest allowable point inside Manu—Pakitza—and another four days to return. We were amazed to learn that un-contacted groups of people still live hunting and gathering in nomadic groups within Manu! Several locals told us stories of spotting some of these people or evidence such as footprints. However, very little is known about these nomadic tribes since not even park rangers or scientists are allowed to enter the majority of the park. Only a small fraction is open to visitors, leaving thousands of square kilometers for animals and humans to live without disturbances. We were so impressed by Peru's preservation of this unique natural area.







Unfortunately, in addition to the beauties of the Amazon, we also witnessed shrinking forests in many areas and their exploitation. Towns and farmland are continually encroaching on the forests and their trees and animals are being foraged for building and consumption. Talking sincerely with locals we learned that almost no animal is safe from the plates of people, including caimans, turtles, capybaras, armadillos, and pacas as well as more rare and endangered species like monkeys, tapirs, and even puma and ocelots.

A more recent issue is also the fact that one group of "un-contacted" people within Manu has been initiating more interaction with a modern village on the other side of the river (they don't know how to swim) after having been provided with clothing and bananas. No one knows the best way to approach this unique situation. Other groups within the Amazon have died shortly after contact from modern infectious diseases. Increasing contact could help these people in the short term, but will it force them to lose their traditional way of life? Which way of life is more desirable? It is certainly not clear.

In Colombia and Brazil, we saw similar trends. Outside of a few preserved areas where nature thrives, humans are taking over almost everything, using land for farms and extracting wood, minerals, and petroleum. Unfortunately, even protected areas cannot be sufficiently policed to prevent illegal activities that occur within their boundaries like narcotrafficking and poaching. Tragically, when the people engaging in these activities in Brazil come in conflict with nomadic groups, the odds are always in favour of those with modern weapons.

Nevertheless, fortunately, pockets of preserved wild nature still persist. When we visited Mamirauá Reserve in Brazil, it was literally a page from Julie's book of dreams to see the stunning red-faced uakari monkeys. We were fortunate to see three groups of the rare primates, one group of which we watched for a full hour. We also saw many groups of river dolphins (both pink and grey ones) as well as several sloths and countless types of birds.

Mamirauá 

Uakari monkey (picture from Internet)

One movie that has come to our minds over the past weeks is Avatar. After witnessing the incredible beauties of the Amazon and its simultaneous exploitation, Avatar seems like a very accurate metaphor. We hope that we as humanity will be able to save what we have left of our precious natural areas and the incredible wildlife they support.




Spanish Version / Versión en Castellano


En la selva amazónica

Durante el último mes y medio hemos quedado absolutamente fascinados, así como a la vez tristes, durante nuestras experiencias en la selva amazónica de Perú, Colombia y Brasil. Habíamos oído todas nuestras vidas acerca de la biodiversidad animal y vegetal de especies en la selva sudamericana, pero presenciar esta realidad en persona ha sido fascinante. Ha sido también divertido explorar los mercados próximos a la selva para descubrir un sinfín de frutas que nunca antes habíamos sabido de su existencia, así como ser capaces en tan solo unos pocos días en zonas protegidas de avistar hasta nueve especies diferentes de monos o seis especies de guacamayos. Por otro lado, presenciar la desafortunada realidad acerca de la destrucción de los pocos espacios naturales que nos quedan hacen que uno quede profundamente abatido.

Durante nuestros días recorriendo la selva peruana, hemos visitado la reserva natural de Tambopata, así como también hemos tenido el gran privilegio de llegar hasta Pakitza. El lejano, poco frecuentado y último punto permitido de la zona reservada de Manu. A su vez hemos visitado también ciudades como Puerto Maldonado y la caótica y embarrada población de Iquitos. Y revisitado de nuevo la ciudad de Cusco para ir a la Montaña Arco Iris que no habíamos podido visitar en nuestro ultimo viaje a esta zona, así como poder disfrutar del fascinante e intenso festival de la virgen del Carmen en pequeños pueblos como Pisaq y Paurcartambo.

En Perú hemos disfrutado avistando animales como los coloridos guacamayos y tucanes, muchísimos tipos de loros y cotorras, nueve especies de monos diferentes, nutrias de rio y la nutria gigante del Amazonas, dos especies de ciervos y caimanes, la tayra, así como de diferentes especies de serpientes, incluyendo la mortal serpiente coral. Hemos quedado fascinados también con la diversidad de especies vegetales. Por ejemplo tan solo en la pequeña reserva de Tambopata existen más de 10.000 especies de plantas! También hemos disfrutado mucho aprendiendo acerca de las propiedades de muchas de ellas, así como probando nuevas frutas como cocona, camu camu, aguaje, ungarahui, arazá, caimito y muchas otras más.

En Manu, quedamos impresionados con el inmenso territorio preservado que comprende el parque Nacional (casi con las mismas hectáreas de un país como El Salvador). En donde todavía quedan grupos de personas nómadas no contactados que viven de la caza y la recolección como lo hacían sus ancestros! Varias personas locales nos contaron las historias de cómo alguna vez los habían conseguido observar directamente o habían visto signos de su presencia. Sin embargo muy poco se conoce acerca de ellos ya que ni los mismos forestales, así como ningún científico puede ingresar en la totalidad del territorio preservado. Tanto los científicos como los turistas solos podemos llegar hasta cierto punto de la reserva, manteniendo así totalmente virgen y sin molestias el resto del territorio para las tribus no contactadas que lo habitan así como para la fauna salvaje. Quedamos gratamente fascinados por este territorio único que Perú preserva con ahínco.

A pesar de ello, durante las últimas semanas de nuestra incursión en la parte selvática amazónica desafortunadamente también hemos apreciado las despiadadas reducciones de la selva con inmersos terrenos abrasados por el fuego, así como ocupados por ganado vacuno. Las poblaciones y fincas continuamente avanzan de manera constante incursionándose dentro de la selva substrayendo madera para las construcciones y animales salvajes para su consumo. Hablando con gente local hemos evidenciado, así como visto directamente que pocas especies de animales quedan a salvo de ser plato culinario, incluyendo caimanes, tortugas, capibaras, armadillos, pacas, así como animales en mayor peligro por su escasez como monos, tapires o incluso pumas y ocelotes.

Desafortunadamente de manera demasiado habitual incluso hay algunas de las tribus de no contactados, que se acercan a las orillas opuestas del río de pequeños asentamientos limítrofes como Diamante reclamando atención y queriendo contactar (ellos no saben nadar). Y a pesar de ser un arma de doble filo muy peligrosa, de manera frecuente se les ha facilitado algunas ropas, así como bananas e incluso machetes. Nadie sabe cuál es la mejor manera de actuar, ya que otras tribus en el Amazonas previamente justo después del primer contacto han muerto a causa de las enfermedades modernas. A corto plazo el contacto puede parecer una ayuda, pero a la larga se les hace perder totalmente su modo ancestral de vida tradicional. ¿Que vida es mejor? ¿Quién es más feliz? Ciertamente es difícil de responder.

En Colombia y Brasil, hemos visto una tendencia similar. Fuera de las áreas preservadas en donde la naturaleza abunda por doquier, los humanos lo han substraído prácticamente todo quedando territorios enormes literalmente devastados ya sea para el uso de explotaciones ganaderas, por empresas madereras, extracciones de minerales o por la culpa del propio petróleo. Pero incluso las áreas fuertemente protegidas no quedan a salvo de actividades ilegales relacionadas con el omnipresente narcotrafico, así como la caza furtiva. Trágicamente allá en donde estas actividades entran en conflicto con grupos de indígenas nómadas, la balanza siempre juega por desgracia a favor de los que llevan armas de fuego modernas.

A pesar de ello hemos seguido disfrutando de algunas áreas tranquilas como de la Reserva de Mamirauá en pleno corazón brasileño donde el ecosistema de selva inundada alberga una gran cantidad de aves y fauna salvaje. Allí tuvimos la gran suerte de avistar durante una hora entera a un gran grupo de uacaris de cara roja, unos primates que están también por desgracia en grave peligro de extinción. Quedando así cumplido un sueño muy antiguo que Julie tenía de ver a esta maravillosa especie en su medio natural. También hemos visto muchos grupos de delfines de agua dulce rosados y grises asi como muchos perezosos y muchos types de aves.

Una película que ha vuelto repetidamente a nuestras mentes durante las últimas semanas ha sido Avatar. Después de admirar los bellos parajes que la cuenca amazónica alberga, así como su simultánea explotación, la película Avatar es una auténtica metáfora de lo que ocurre en nuestros días. Esperemos que la humanidad sea capaz de salvar a tiempo lo que nos queda todavía de preciadas áreas naturales, así como la increíble diversidad de especies salvajes que albergan estos espacios.

Tuesday, June 26, 2018

Spotting Jaguars in Brazil


During the second half of our time in Brazil, we were fortunate to see not only one jaguar... but 11 different ones! Jaguars resting, jaguars hunting, jaguars swimming, a male trying to convince a female to mate, and even a mother leading us away from her two cubs. It wasn't only our luck that allowed us to see these animals, but also the bucolic jaguar haven of the Pantanal. Known as the best place in South America to see the huge cats, the approximately 200,000-square kilometer area is home to an estimated 1,000 to 5,000 jaguars; although the protected reserve is only a tiny fraction at 1,350 square kilometers and the jaguars remain endangered by poaching and other human activities. The Pantanal is also home to thriving populations of the jaguar's prey, including caimans and capybaras. Due in part to such abundant food, the jaguars in the Pantanal are much larger than those in the Amazon with males weighing an average of 95 kilos (and up to 140 kilos).

Photo from fellow boat mate




Countless other animals and birds thrive in the Pantanal as well. Some of our favourites to see were giant anteaters, a few families of giant river otters, an ocelot while we were driving, marsh deer, caimans, capybaras, many groups of the endangered and stunningly blue hyacinth macaws, jaribu storks, roseate spoonbills, toucans, and many other species of birds.

Hyacinth macaws

Giant river otters

Jaribu stork

Caiman

To realize our dreams with the jaguars economically took some creativity. Normally, doing a full tour (including transportation, accommodation, food, and the boat trips to see wildlife) is prohibitively expensive. However, by piecing together each part of the experience ourselves, we were able to find a way.

For transportation, we rented a car from Varzea Grande to drive the 250 kilometers to Porto Jofre. A big part of the way is the famous non-asphalt Trans-Pantanal route with many wooden bridges. Renting a car allowed us to avoid pre-arranging an expensive tour and also to see many animals on the way, stopping whenever we wanted. For accommodation, we asked in person to negotiate the cheapest alternative once we arrived in Porto Jofre. We also had the backup plan of sleeping in the rental car if we didn't find something reasonable. Luckily, we found a more comfortable place to sleep in a cheap room in a old parked fishing boat. For food, we bought everything we needed beforehand when we rented the car and cooked our meals ourselves. Finally, for the boat service, we inquired with every tour operator in person to find one that offered good service and a fair price after bargaining. 

A bridge on the Trans-Pantanal

We spent two mornings and two afternoons going up and down the river in a speedboat with a small group. During the two days we were in awe each time we spotted a jaguar. Sometimes we saw one for a few minutes and several times we watched one for 30-90 minutes. Most people see at least one jaguar if they go for a three-day tour. We were exceptionally fortunate during our two days to see so many jaguars in such a variety of different situations. Sometimes our dreams are so powerful that they become a reality; and sometimes the reality turns out even better than we dream. For us, the Pantanal was one of the best areas we've ever been to watch big wildlife.

Dusk in the Pantanal

Scarlet-headed blackbird

During the second half of our time in Brazil, we also visited the Afro-Brazilian cultural capital of Salvador da Bahia, Chapada Diamantina National Park where we walked several days, the modern capital of Brasilia, the cute colonial town of Goiás Velho, and Chapada Guimarães National Park. We have been amazed by both the diversity and the gigantic size of Brazil during our first small sample of the country. 

Salvador da Bahia



São Francisco Church in Salvador

Modern Cathedral in Brasilia

We're now about to begin our time in the Peruvian and Colombian jungles, which we missed on our way south through both countries last year. Afterwards, we plan to cross back into Brazil as well to visit the Brazilian Amazon.

We hope that you are doing very well. Hugs from us to you!!

Chapada Diamantina National Park



Chapada dos Guimarães National Park



Spanish Version / Versión en Castellano


Avistando Jaguares en Brasil

Durante la segunda parte de nuestro recorrido en Brasil, hemos tenido la gran suerte no sólo de ver a un jaguar... Sino a 11 jaguares diferentes! Jaguares descansando, jaguares cazando, jaguares nadando, un macho tratando de convencer a una hembra para copular e incluso a una hembra alejándonos de sus dos cachorros. No solo ha sido nuestra suerte la que nos ha permitido ver a todos estos animales, sino también el bucólico paraíso que hemos visitado, el pantanal de mato grosso. La región está reconocida como el mejor sitio de toda Sudamérica para ver a estos enormes felinos. Los 200.000 kilómetros cuadrados que comprenden este ecosistema son el hogar de entre 1.000 y 4.000 jaguares, aunque el área protegida por desgracia es una pequeñísima fracción, tan solo 1.350 kilómetros cuadrados y los jaguares siguen en peligro por la caza furtiva y otras actividades humanas. El Pantanal es también el hogar de un sinfín de caimanes y capibaras, las principales presas del jaguar. Debido en parte a la abundancia de comida los jaguares del pantanal alcanzan tamaños y pesos mucho mayores que sus parientes amazónicos con machos que pesan un promedio de 95 kilos (y hasta 140 kilos).

Multitud de otros animales y aves pueblan y llenan de vida a su vez el Pantanal. Algunos de nuestros favoritos de ver han sido los increíbles osos hormigueros gigantes, las familias de nutrias gigantes, un ocelote mientras conducíamos, ciervos del pantanal, caimanes, capibaras, así como numerosos grupos de guacamayos Jacinto, que con sus brillantes tonalidades azules están en peligro de extinción. También disfrutamos avistando algunas otras aves, como los jaribus, las espátulas rosadas y tucanes, entre muchas otras.

Para poder alcanzar a realizar nuestro sueño de ver a los jaguares del Pantanal de una manera económica nos requirió mucha creatividad. Normalmente los tours completos que incluyen transporte privado, alojamientos en los lodges, comida, así como los tours en bote para ver fauna salvaje, son muy exclusivos y prohibitivamente caros. Finalmente haciendo un puzzle nosotros mismos fuimos capaces de encontrar el camino hacia la realización de nuestro sueño.

Para el transporte decidimos alquilar un coche económico que ni siquiera era tracción a las cuatro ruedas en la cuidad de Varzea Grande y conducir los 250 kilómetros hasta el asentamiento de Porto Joffre. Gran parte del camino es la famosa carretera sin asfaltar llamada transpantanal, repleta de numerosos y antiguos puentes de madera. El alquilar un coche nos permitió evitar por completo los exclusivos paquetes que la gente contrata con meses de antelación desde Norteamérica y Europa a precios astronómicos, así como nos permitió parar y ver animales durante el camino parando cuando lo deseábamos. Para dormir preguntamos en persona y negociamos la alternativa más económica una vez llegamos a Porto Joffre. De todas maneras pensábamos dormir en los asientos del coche de alquiler en caso de no encontrar algo razonable. Afortunadamente preguntando durante varias horas y regateando tuvimos la suerte de encontrar un confortable sitio en donde dormir en una habitación-camarote de un barco de pescadores antiguo fuera de funcionamiento. Para la comida, compramos previamente todo lo que necesitábamos para todos estos días en ls ciudad y cocinamos con nuestro fogoncillo todas las comidas. Y finalmente para el servicio de bote, preguntamos a cada una de las compañías en persona hasta dar con un hombre que nos ofreció un buen servicio por un precio muy razonable después de un regateo necesario.

Finalmente a pesar de habernos reservado el nuestro calendario cinco días enteros para intentar avistar un jaguar en Porto Jofre, nos bastaron dos días para quedar totalmente satisfechos, y poder ya entonces pasear relajadamente por la zona y deambular buscando en el coche animales por nuestra cuenta. Los dos primeros días estuvimos dos mañanas y dos tardes enteras subiendo y bajando el río y sus afluentes en una lancha rápida junto a un pequeño grupo de personas. Durante estos dos dias cada vez que avistábamos a un jaguar quedábamos ensimismados. Algunas veces el avistamiento era de unos pocos minutos y otras veces tuvimos la gran fortuna de poder observar a algún ejemplar durante entre 30-90 minutos. La mayoría de la gente ve al menos un jaguar si van durante tres dias enteros en las lanchas. Nosotros según nos comentaron estuvimos excepcionalmente afortunados al ver tal cantidad en tan solo dos dias y además durante tanto tiempo y en tan diversas situaciones. A veces los sueños son tan poderosos que se vuelven realidad. Para nosotros el Pantanal ha sido sin duda una de las áreas en donde más hemos disfrutado viendo fauna salvaje. La experiencia ha sido incluso mejor que nuestros propios sueños.

Durante esta segunda mitad de nuestro viaje por Brasil, también hemos visitado la popular ciudad de Salvador da Bahia, el parque Nacional de Chapada Diamantina en donde hemos caminado durante varios días, la moderna capital de Brasilia, la linda ciudad colonial de Goiás Velho y el parque nacional de Chapada Guimarães. Hemos quedado gratamente impresionados con la diversidad y el tamaño de este país durante nuestra primera visita a Brasil.

Ahora nos dirigiremos hacia las selvas de Perú y Colombia, las cuales nos habíamos dejado por visitar en nuestro camino hacia el sur cuando visitamos un año atrás ambos países. Después pensamos de nuevo cruzar hacia Brasil durante unos cuantos días más también para visitar la parte amazónica del país.

Esperamos que estéis todos muy bien también. Abrazos de nuestra parte!!


Wednesday, May 30, 2018

The best and the worst of Brazil


Brazil has been a special country for us. It's a country that has felt completely distinct and unique with its lush tropical landscape and fruits, Portuguese language, and diversity of cultures, foods, and wildlife within its huge territory. The people have also been warm and sweet and beautiful with every shade of skin colour imaginable. While we've loved experiencing all these aspects of Brazil, we have also been saddened and sobered at times by less positive realities surrounding drugs, violence, poverty, corruption, and inequality that pervades, especially in Brazil's big cities.

In Brazil so far we've been in awe of how green and full of wildlife the country is, even in huge cities like Rio de Janeiro. In Rio, we were lucky to stay with a man our age who loves hiking and climbing, and he took us on several excursions right inside the abrupt city, which is full of vegetation-shrouded mountains with stunning views. We were amazed to find animals like toucans and marmosets right in Rio, within whose territory a national park even resides. We both agreed that Rio was one of the most beautiful cities we've ever seen, but it is also plagued by serious problems. While in Rio, we witnessed the ravages of crack cocaine from bus windows as we passed through challenged neighbourhoods, as well as the heavy military occupation that Rio is currently under in the wake of the police force's failure to control crime. We felt fortunate to have a host who was able to advise us about which areas were more safe or dangerous.

Walks around Rio




Marmosets


Ipanema beach

In Brazil, we've also been impressed by the diversity of cuisine from state to state and especially the country's incredible array of fresh and affordable fruits. Our diet has become almost half fruit during our time here. We've eaten kilos of mangos, papayas, pineapples, guavas, passionfruit, and acai, as well as fruits completely new to us.

Our route so far in Brazil has brought us up from the impressive Iguazu Falls to Rio de Janeiro, Angra dos Reis, Paraty, Ilha Grande, and many of the cute, well-preserved colonial towns in the state of Minas Gerais, including Tiradentes, São João del Rei, Congonhas, Ouro Preto, Mariana, and Diamantina. We especially enjoyed the peaceful, vehicle-free island of Ilha Grande where we spent five days walking the lush trails and finding dozens of unique colourful birds. It was even more relaxing given it's the autumn low season and less people are inclined to visit the beaches. For us, it was ideal with the slightly cooler temperatures perfect for walking around.

Ilha Grande

Swallow-tailed manakin

Peaks of Ilha Grande







Despite all our positive experiences, we also encountered many harsh realities of life in Brazil, including drugs, violence, social inequality, homelessness or terrible conditions in favelas, and corruption. One book we read during our time in Brazil—Child of the Dark, a diary written by Carolina Maria de Jesus, a woman who lived in a favela for much of her life—gave us a sobering idea of the squalid conditions in many favelas. Another book we recently read, The Open Veins of Latin America by Uruguayan authour Eduardo Galeano, made a big impression on us as well and enlightened us about the exploitation of Latin America, including longstanding corruption in Brazil.

We also found it interesting and sobering staying with two military teachers in Angra dos Reis who explained to us that the city of Rio has been put under military control by the government to help limit crime and violence that has gotten out of regular police control. Rio is a city of vast inequality, where opulent neighbourhoods lie side-by-side with sprawling favelas that often lack basic services and host drug trafficking and other illicit activities. We were petrified when we learned that during the last 15 years in Brazil around 800,000 people have been killed by homicide, twice as many as in the Syrian war or three times as many as in Iraq. This quantity of people is almost as much as the population of Frankfurt, Seville, or Seattle. Many of the deaths are a result of violence between gangs or between criminals and law enforcement.

One real example we encountered surrounding violence in Brazil was an app that many people use called OTT with which one can see exactly where shootings are occurring at the moment. One evening when our host showed us the app, there were four shootings occurring in various parts of the city of Angra dos Reis and about 25 in Rio de Janeiro. Our host then opened the Uber app to illustrate how on many nights there are more shootings in Angra than Uber cars circulating. Examples like this showed us just how serious the level of violence is in many big cities of Brazil.

Part of a favela

Fortunately, many smaller cities and towns are more peaceful than the biggest cities. Also, by staying indoors at night and avoiding challenged neighbourhoods, Brazil can be visited safely. It is a country full of beauty and richness that one could spend a lifetime exploring.

Even during our three weeks so far we've been enchanted by the beauties of the country and have learned many things. We have another month ahead of us here before we cross into Peru and Colombia again to visit the jungles that we missed on our way through last time. After that we'll cross back into Brazil to see a little more, but it's one huge country where it's impossible to see everything in one visit. We already have a long list of places to see "next time!"

Tiradentes


São João del Rei

"Many small people, in small places, doing small things,
can change the world." ~Eduardo Galeano

"From today forward I will focus on accumulating happy
moments rather than valuable things." ~Rodolfo Borbon

Quotes on the side of a travellers' van



Spanish Version / Versión en Castellano


Lo mejor y lo peor, Brasil

Brasil es un país especial para nosotros. Brasil tiene su carácter personal, haciéndolo distinto y único del resto de países vecinos. Con su exuberante vegetación, sus frutas tropicales, el portugués como idioma, con su enorme diversidad cultural, culinaria y de animales salvajes comprendidos en su inmenso territorio es un país diferente. La gente por regla general es muy cálida, amable y bonita, teniendo todas las tonalidades de piel imaginables. Mientras estamos disfrutando mucho experimentando todos estos aspectos en Brasil, también nos hemos entristecido muchas veces a su vez por sus menos positivas realidades. Desafortunadamente en Brasil las drogas, la violencia, la pobreza, la desigualdad y la corrupción están a la orden del día, especialmente en las grandes ciudades.

Por el momento nos hemos deleitado con lo verde y repleto de vida salvaje que está Brasil, incluso dentro de grandes ciudades como Rio de Janeiro. En Rio tuvimos la suerte de ser hospedados con un chico de nuestra edad que adoraba caminar y escalar, así que pudimos hacer varias excursiones y escaladas juntos dentro de la abrupta ciudad, que está llena de exuberantes montañas con vistas increíbles. Nos sorprendió encontrar tucanes e incluso monos tities, en la misma ciudad debido a los parques que rodean. Estuvimos de acuerdo que Rio es una de las ciudades más bonitas que hemos visitado, pero a su vez plagada de numerosos problemas serios. Durante nuestros días en la ciudad presenciamos duras realidades, muchas veces desde la ventanilla del bus urbano nos quedábamos paralizados viendo calles de barrios conflictivos atestadas de gente consumiendo masivamente crack en el suelo, así como presenciando como numerosos militares fuertemente armados ocupan muchos puntos de la ciudad en un intento de controlar el aumento masivo del violento crimen organizado de los últimos años. Tuvimos la suerte de que nuestro anfitrión nos advirtió que zonas son más seguras o peligrosas en la ciudad.

En Brasil a su vez también hemos quedado gratamente impresionados con la diversidad culinaria que presenta, variando enormemente de estado en estado. El país cuenta con un amplio rango de fruta fresca y económica. La mitad de nuestra dieta se ha convertido en fruta en nuestro tiempo en el país. Nos deleitamos con los increíbles mangos, papayas, piñas, guabas, así como probando el acai y comiendo nuevas frutas completamente nuevas para nosotros.

Nuestra ruta en Brasil nos ha llevado desde las impresionantes cascadas de Iguazú hasta la abrupta ciudad de Rio, así como a las ciudades costeras de Angra dos Reis y Paraty o Ilha Grande, además hemos podido visitar numerosas ciudades y pueblos coloniales bien preservados del estado de Minas Gerais, incluyendo Tiradentes, São João del Rey, Congonhas, Ouro Preto, Mariana y Diamantina. Quedamos muy impresionados especialmente con Ilha Grande, una isla en donde no hay coches ni motos, y en donde estuvimos cinco días caminando por sus exuberantes caminos, avistando numerosas especies de aves tropicales únicas para nosotros. Fueron unos días realmente relajados ya que al ser otoño y temporada baja, había muy poca gente visitando las increíbles playas de la isla, siendo reconocidas algunas de ellas como top ten en el mundo. Pero para nosotros la temperatura algo más fresca fue ideal para caminar e incluso bañarnos, evitando el gentío de la época estival.

A pesar de todas nuestras experiencias positivas, hemos encontrado muchas crudas muestras de la realidad del país. Incluyendo el tráfico de drogas, la violencia, la extrema desigualdad social, gente viviendo en las calles, así como las terribles condiciones en las fabelas o la omnipresente corrupción. Durante nuestros días de viaje en Brasil leímos un libro llamado Child of the Dark, se trata del diario de Carolina Maria de Jesus, una mujer que vivió en una fabela durante la mayor parte de su vida. El libro te da una buena muestra de las terribles condiciones que rodean a esta gente. Otro libro muy interesante que hemos leído recientemente son Las venas abiertas de América latina, de Eduardo Galeano, este escritor uruguayo nos brindó ls posibilidad de profundizar más en la cruda realidad de la historia de Sudamérica, realmente un libro muy interesante.

Fue interesante también conocer mediante la opinión personal de un profesor militar que nos hospedó, que la ciudad de Rio está declarada como "estado de sitio" en un intento militar por parte gobierno para mitigar la elevada violencia endémica presente. Y es que Rio es una ciudad de grandes contrastes, en donde barrios opulentos se entremezclan con las cerca de mil favelas de la ciudad. Quedamos petrificados al conocer que en Brasil durante los últimos quince años han muerto alrededor de 800.000 personas por homicidio, el doble que en la guerra de Siria o el triple que en Irak. Siendo estas muertes las equivalentes a las poblaciones de ciudades del tamaño de Seattle, Frankfurt o Sevilla.

Como pequeña muestra de ello, hay gente que incluso usa una aplicación llamada OTT (onde tem tiroteio) en donde uno puede visualizar en donde exactamente están situados los tiroteos en ese momento. La tarde en que nos lo enseñaron había exactamente cuatro tiroteos en varias partes de la ciudad de Angra dos Reis y cerca de veinticinco en Rio de Janeiro. Nuestro anfitrión riendo abrió la aplicación de uber para ilustrarnos como en una noche normal hay más tiroteos en la cuidad de Angra que coches uber disponibles. Ver para creer.

Afortunadamente en Brasil por regla general las localidades más pequeñas son más tranquilas que las grandes urbes. Creemos que Brasil se puede visitar de una manera más o menos segura tomando ciertas precauciones, ademas nosotros no tenemos por costumbre estar fuera en la calle después de anochecer, así como siempre procuramos evitar los barrios conflictivos. Brasil es un país lleno a su vez de un sinfín de sitios muy bonitos que te permiten viajar en su territorio de manera ilimitada.

Durante nuestras tres semanas por el momento en Brasil hemos quedado encantados con las bellezas de los paisajes así como por haber aprendido muchísimas cosas. Tenemos ahora otro mes más por delante aquí, antes de cruzar la frontera hacia la selva peruana y colombiana que no pudimos visitar en nuestra anterior visita a ambos países. Después volveremos de nuevo a Brasil para ver un poco más de este enorme país, en el que es imposible verlo todo en una sola visita. Ya tenemos incluso una enorme lista de sitios increíbles para visitar "la próxima vez"!