Abrupt islands surrounded by idyllic turquoise bays, fresh seafood and spicy pepper sauces, Caribbean music floating in the distance, and a kaleidoscope of colourful coral and creatures swimming beneath crystal clear waters. These were some of the images we'd always dreamed of when we thought of the Caribbean. While these visions came true for us, other realities were not so bucolic as we'll share with you as well.
During the past month, we've visited the islands of Trinidad and Tobago; Grenada and its island of Carriacou; Saint Vincent and its islands of Union, Bequia, and the Tobago Cays; and Barbados. Every island so far has been distinct in its landscape and personality. For example, we found the people of Trinidad to have strong personalities and a strong passion for the steel pan drums. In Grenada, so famous for the spices it grows, we enjoyed trying an authentic oil down in a local restaurant and stocking up on fresh spices like cinnamon, ginger, and turmeric. In Saint Vincent, we were impressed by the island's sharp peaks and nature reserves with their own endemic parrot and a beautiful volcano to explore. Barbados has the most expats of any of the islands we've visited. We are being hosted by a friendly woman from the U.S. who has lived in Barbados for 22 years, and she's been teaching us how to cook a few Caribbean specialties like curried green bananas.
| Soufrière Volcano |
As we went north from Trinidad, the islands seemed to get more and more scenic. We especially enjoyed the smaller islands of Tobago, Carriacou, Union, and Bequia, which all had walks to lookouts with postcard perfect views, nice snorkeling sites, and some unique animals like iguanas and red-footed tortoises. Under the clear waters, even close to shore, we were mesmerized by colourful creatures like small bright blue eels, fluorescent orange sea slugs, shy lobsters, sea spiders, and many fish we'd never seen before. These smaller islands are also less developed adding to their charm.
Travelling in the Caribbean on a budget has been a challenge, especially coming from South America, but we have been doing our best. For transportation, we are taking public ferries whenever possible and have booked local flights far ahead of time to get deals for the journeys that are not possible by ferry. On the islands, we walk or use public minibuses to get around. For accommodation, we've been staying with people through Couchsurfing or booking rooms far enough in advance through Airbnb to find a good price. For food, other than trying a few necessary specialties in non-touristic local places, we cook every meal ourselves using lots of local products like breadfruit, okra, coconut, taro ("dasheen"), taro leaves ("callaloo"), and fresh conch meat and fish when we find good opportunities. For entertainment, we do almost only free activities like walking in the forests, beaches, and hills of the islands or snorkeling. Even with these strategies, it's impossible to match the ease with which one can travel through countries like Peru or Bolivia, but at least it brings down the cost significantly.
Despite the bucolic white sandy beaches and perfectly turquoise waters, our days in the Caribbean haven't all been so picture perfect. Even amidst such a paradisiacal background, things can go wrong. The most serious problem for us arose when we unwittingly ate fruits from "the world's most poisonous tree"—the manchineel. Normally, we never try new fruits without asking local people, but a woman from Carriacou had told us we could eat the small apples on the island. We later found out she meant a different fruit, but only after eating several, Carlos many more than Julie. Soon afterwards, our mouths began burning and we felt awful in the stomach. We showed one of the apples to a nearby local person and they told us to go directly to the hospital. The doctor gave us several medications and Carlos ended up on an IV for a night in the hospital. We both took several days to recuperate and re-hydrate. We were fortunate that we got to the hospital quickly after eating the apples. If ever walking in the Caribbean, please avoid this deadly tree at all costs. Apparently, even sitting under one while it's raining or burning its wood can cause harm.
Outside of the manchineel scare, our experience so far has been a lovely introduction to the Caribbean. We're looking forward to exploring the next islands as we keep going north. From Barbados, we're headed towards Saint Lucia, Martinique, Guadeloupe, and Dominica with plans to spend extra time exploring Dominica given its reputation for less development and pristine nature.
We hope that all is going well with you! Warm hugs from the Caribbean!
We hope that all is going well with you! Warm hugs from the Caribbean!
Spanish Version / Versión en Castellano
Empezando a recorrer el Caribe
Abruptas islas rodeadas de idílicas bahías de color turquesa, productos del mar frescos y salsas picantes, música caribeña flotando en la distancia y un sinfín de corales y criaturas multicolores nadando en aguas cristalinas. Estas eran algunas de las imágenes con las que siempre habíamos soñado cuando pensábamos en el Caribe. Mientras que algunas de estas visiones se han vuelto una realidad para nosotros durante estas últimas semanas, otras realidades no tan bucólicas también nos han acompañado, así que también las compartiremos con vosotros.
Durante el mes pasado hemos visitado las islas de Trinidad y Tobago; Grenada y su isla de Carriacou; Saint Vincent y sus islas Unión, Bequia y la reserva marina de Tobago Cays, así como la isla de Barbados. Cada isla ha sido distinta en cuanto a su paisaje y sobretodo a su personalidad. Por ejemplo, encontramos que la gente en Trinidad y Tobago tenían una personalidad más fuerte, así como una intensa pasión por los "steel pan drums". En Grenada en cambio el ambiente era mucho más relajado y disfrutamos mucho de las especies frescas que crecen allá, probando en un comedor popular incluso un auténtico "oil down", así como reponiendo nuestro stock de canela, jengibre y cúrcuma por un buen precio.
En Saint Vincent quedamos fascinados por la abrupta orografía de la isla, así como por sus reservas naturales en donde pudimos subir caminando un volcán y en otra área avistar en estado salvaje a un loro endémico del que quedan menos de 250 parejas en el mundo. Barbados es la isla en la que hemos visto más expatriados viviendo de las islas que hemos visitado. Hemos tenido la suerte de ser hospedados en la isla por una mujer estadounidense que lleva residiendo allí más de veintidós años y que nos enseñó a cocinar algunas recetas caribeñas.
A medida que hemos ido avanzando hacia el norte desde la isla de Trinidad, las islas nos han ido pareciendo cada vez más y más escénicas. Hemos quedado especialmente impresionados por las islas más pequeñas como Tobago, Carriacou, la isla de Unión o Bequia, en las cuales pudimos realizar algunas caminatas hasta algunos miradores en donde admirar vistas de postal, encontrarnos con iguanas o con tortugas terrestres, así como realizar algunos días snorkel en sus aguas cristalinas. Incluso cerca de la orilla hemos podido encontrarnos numerosas criaturas de vivos colores como morenas de color blanco y azulado, babosas de color anaranjado, arañas marinas, tímidas langostas y muchos peces que nunca antes habíamos visto. Estas pequeñas islas todavía conservan su belleza y encanto al estar mucho menos desarrolladas en algunas de sus áreas.
Viajar por el Caribe con un presupuesto ajustado ha resultado se todo un reto, especialmente viniendo de Sudamérica, aún así estamos haciendo lo máximo posible por economizar el viaje. Para el transporte estamos principalmente tomando cuando es posible los ferries públicos que existen entre las diferentes islas y cuando no, teníamos reservados algunos vuelos con compañías locales con bastante tiempo de antelación para tener al abasto los precios más asequibles. En las islas nos tratamos de mover en auto-stop, caminando o con las furgonetas compartidas con las que los locales se desplazan. Para el alojamiento hemos estado usando Coachsurfing para alojarnos en casa de familias locales, y cuando este no ha funcionado hemos recurrido con bastante tiempo de antelación al uso de Airbnb tratando de encontrar las habitaciones más baratas en cada lugar. En cuanto a la comida, salvando que hemos probado algún plato tradicional, hemos ido cocinando siempre todas nuestras comidas, adaptándonos a los productos locales siempre mucho más baratos, como breadfruit, okra, coconut, o las hojas de taro ("callaloo"), teniendo la suerte de haber encontrado a veces algunas ofertas en los mercados para comprar a muy buen precio y bien frescos conchas y pescados locales. Durante los días hemos ido realizando en su mayoría actividades que no nos han implicado un coste adicional de dinero, así como caminatas en los increíbles bosques de cada isla o por las bucólicas playas, así como haciendo algunos días snorkel. A pesar de usar todas estas estrategias, es imposible igualar el gasto mensual que hacíamos en países como Perú o Bolivia, pero al menos hemos rebajado el coste de manera significativa.
A pesar de las bucólicas playas de arena blanca y las aguas turquesas, no todos nuestros días en el Caribe han sido tan perfectos. A pesar de estar rodeados de un entorno bucólico las cosas pueden todavía ir hacia el lugar equivocado. El problema más serio al que nos enfrentamos fue cuando equivocadamente consumimos bastantes frutos del llamado "el árbol más venenoso del mundo", las conocidas como "manzanitas de las muerte". Normalmente nunca consumimos por nuestra cuenta ningún fruto que no conocemos previamente. Pero el problema vino cuando una mañana una persona local nos recomendó que debíamos probar unas manzanas pequeñas que se crían en la isla de Carriacou, diciéndonos que eran especialmente sabrosas. Esto nos indujo al error de encontrar, recolectar y comer un montón de estas pequeñas y aparentemente inocuas manzanas. El resultado pronto surgió a la vista, tras un sabor agradable inicial, tras unos diez o quince minutos empezamos a manifestar malestar general, vómitos, diarrea, quemazón en todo el tracto digestivo, sudores y Carlos llegando al estado próximo al desmayo y shock debido a haber ingerido más de una veintena de los pequeños frutos. La suerte es que pudimos llegar en pocos minutos al hospital en donde pudieron conectarlo durante veinticuatro horas a los numerosos sueros hasta que la situación se estabilizó. Aún así Carlos tuvo que pasar la noche hospitalizado y los efectos se prolongaron por bastantes días. Así que la lección está clara, si visitáis el Caribe que nunca se os ocurra probar estas manzanas mortales. Aparentemente se han dado casos de quemaduras serias y problemas graves incluso sentándose debajo del árbol, tocándolo o quemando su madera.
Quitando el susto de las manzanitas de la muerte, nuestra experiencia hasta el momento ha sido muy positiva por estos lugares. Durante las próximas semanas desde Barbados nos dirigiremos hacia las islas de Santa Lucia, Martinique, Guadalupe y Dominica. Pensando en pasar bastante más tiempo en Dominica que en las otras islas debido a que según nos hemos informado es la isla con menos desarrollo turístico y con una naturaleza más exuberante y mejor conservada.
Esperamos que todo vaya bien para vosotros también! Cálidos abrazos desde el Caribe!

