In one big city in El Salvador, we witnessed how the life in the streets took on a completely different ambiance as dusk began to fall. During the day, the streets were brimming with people bustling cheerfully among shops, the market, and the central park; but, as soon as the sun began to set all the shopkeepers slid down their metal doors and everyone returned briskly to their homes before the more problematic life of the night would begin. By dark, the streets were deserted and we were in our guesthouse.
Our experience was quite different in smaller towns, although the presence of police and military with large firearms remained common. In one small town, we had an enlightening conversation with a young policeman who accompanied us to a waterfall deemed unsafe to visit alone. He shared with us many of the challenges facing young law enforcers. We left him feeling grateful for his candid sharing, but also sobered and moved by the harsh realities.
In both countries, despite the tension in some areas, we enjoyed visiting with the local people immensely and found them to be some of the friendliest we've encountered in our journeys. We were fortunate to stumble upon several festivals in El Salvador as we moved from town to town, first the festival of The Virgin of the Immaculate Conception in Conceptión de Ataco, then the Food Fair in Juayua, and finally the Day of the Virgin of Guadalupe in Suchichoto. During the festivals in Ataco and Suchichoto, much of the village formed a procession to carry the celebrated patron saint on a dais to the main church, accompanied by guitar players, and boys lighting small noisy fireworks taking up the rear. Afterwards, fairs in the streets ensued with endless music and special foods.
We also enjoyed the cuisine of El Salvador and Honduras, especially pupusas (grilled cornflour pancakes stuffed with beans, cheese, chicken, pork, or vegetables and served with tomato salsa and fermented cabbage), caldo de pata (soup made with the foot of a cow), alguashte (ground pumpkin seeds), baleadas (flour tortillas with various fillings), and sopa de mondongo (tripe soup with coconut milk, yuca, and vegetables).
As in every country, we also appreciated the natural areas. One day in El Salvador we climbed Santa Ana Volcano and were rewarded with a clear view from the top of the otherwise flat surrounding landscape as well as the steaming turquoise lake in the center of the volcano. During our days in El Salvador, we were also fortunate to spot the national bird several times, the unique Torogoz (or Turqoise-browed motmot), with its brilliant blue and gold colouring and distinctive tail.
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| Torogoz (picture from Internet) |
Unfortunately, in Honduras we had to abandon our plans to hike in one national park as Julie's leg became inflamed to the point of being unable to walk. Both of us received bites from mosquitos or ticks (probably in the jungles of Belize) that inserted botfly eggs into our skin. A few weeks later, we started to feel electric pain in the sites as the larvae hatched and started living happily in their unknowing hosts. Once we discovered the culprits, we were able to extract most of them with tweezers, but two remaining side-by-side in Julie's ankle caused complications. A few days of antibiotics and various medical treatments helped.
Given risk of infection, Julie was forced to sit out diving on Utila, an island off the northern coast of Honduras. Carlos was able to explore the waters for both of us and spotted many interesting creatures like sea turtles, spotted eagle rays, eels, and trumpet fish. Both of us enjoyed exploring the island on foot a little as well.
On the positive side, our bites are now mostly healed and we've enjoyed many things in Honduras, including exploring the well-preserved Mayan Ruins of Copan, watching scarlet macaws, the country's national bird, and staying with several lovely hosts (through Servas and Couchsurfing) in Copan Ruins, La Ceiba, and a small village called Agua Azul Sierra near Yojoa Lake. We were fortunate to stay with a local family in Agua Azul for Christmas and enjoyed walking around the lush area and learning about life there.
We're now headed for Nicaragua and plan to spend New Year's Eve in a small city with a local host. We hope you had a lovely Christmas and wish you a Happy New Year! Love from Central Central America.
Spanish Version / Version en Castellano
En el medio de América Central
Después de viajar a través de Belice y Guatemala, y antes de dirigirnos hacia Nicaragua, Costa Rica y Panamá, hemos pasado las tres ultimas semanas conociendo El Salvador y Honduras, probablemente dos de los países más polémicos de América central. Ambos países poseen unas de las más elevadas tasas de homicidios del mundo. La mayoría de los asesinatos en estos países se producen entre las diferentes bandas y normalmente no suelen verse implicados los turistas. Aun así evidentemente hay pocos turistas en estos países debido a esta nefasta reputación.
Algunas veces hemos sentido la tensión, especialmente en las ciudades grandes, a pesar de ello hemos disfrutado y aprendido muchas cosas en ambos países. En una gran ciudad en El Salvador, presenciamos como las calles cambian complemente al anochecer. Durante el día la gente entra y sale de las tiendas, los mercados, la plaza central, pero en cuanto el sol empieza a desaparecer, los dueños de las tiendas cierran sus puertas metálicas y todo el mundo se dirige rápidamente hacia sus casas, antes de que la problemática vida nocturna empiece. Por la noche, las calles estaban desérticas y nosotros estábamos refugiados en la habitación de nuestro hostal.
Nuestra experiencia fue bastante diferente en las poblaciones más pequeñas, a pesar de la presencia habitual por cualquier lado de policía y militares, así como guardas de seguridad privados cargados con grandes armas. En un pueblo tuvimos una increíble conversación con un joven policía que nos acompañó y escoltó con gusto y sin cobrarnos nada hasta una cascada cercana, debido a que nos comentaron que era inseguro ir solos. El nos confesó la cantidad de dificultades a las que tienen que enfrentarse los jóvenes policías. Al rato, cuando nos despedimos de él, nos sentimos afortunados por haber podido escuchar su increíble testimonio, pero a su vez conmovidos y apenados por la dura realidad.
En los dos países, a pesar de la tensión en algunas áreas, hemos disfrutado charlando con la gente local y hemos encontrado mucha gente muy simpática. En El Salvador tuvimos la suerte de estar presentes en varios festivales de manera totalmente casual al ir dirigiéndonos de unos pueblos a otros, primero presenciamos la procesión de la virgen de la inmaculada Concepción en Concepción de Ataco, luego la feria de comida en Juayua y finalmente el día de la virgen de Guadalupe en el pueblo de Suchitoto. Durante los festivales de Ataco y Suchitoto, la mayor parte del pueblo formaba parte de la procesión llevando a las santas patronas hacia las respectivas iglesias, siendo acompañadas por guitarristas y numerosos fuegos artificiales. Así como las ferias estuvieron repletas de comidas especiales y una amenizante música de fondo.
También disfrutamos de la comida típica salvadoreña y hondureña especialmente de las pupusas, el caldo de pata, baleadas, sopa de mondongo y del alguashte.
Como en cada país, hemos disfrutado de algunas áreas naturales. Un día en El Salvador subimos al volcán de Santa Ana y nos vimos gratificados con una panorámica única desde la cumbre, así como con el lago azul turquesa en el centro del volcán.
Durante nuestros días en El Salvador, pudimos avistar en varias ocasiones al ave nacional, al único Torogoz (una especie de motmot), con brillantes colores azulados y dorados y su distintiva cola.
Desafortunadamente, en Honduras tuvimos que abandonar nuestros planes de andar en uno de los parques nacionales debido a que la pierna de Julie estaba tan inflamada que no era capaz ni tan siquiera de andar. Ambos recibimos muchas picadas de mosquitos y garrapatas en las selvas de Belice, y parece ser que en una de las ocasiones entraron en nuestra piel huevos del insecto Rezno, el llamado gusano barrenador del ganado. Unas semanas más tarde, empezamos a sentir un dolor eléctrico en algunos lugares provenientes de la eclosionaron de las larvas que habían decidió colonizarnos y vivir felizmente en nosotros como huéspedes. Una vez que descubrimos a los culpables de nuestros males, fuimos capaces de extraer a los gusanos poco a poco con la ayuda de una pinzas, pero hubo dos de ellos en un tobillo de Julie que no fuimos capaces de sacar, y ellos fueron los causantes de muchas complicaciones secundarias. Con el paso de los días, dos visitas a diferentes hospitales y bastante días de antibióticos y pastillas para matar a los gusanos, el tema ha ido poco a poco mejorando.
Por el riesgo de infección en las heridas, Julie se vio forzada a anular el buceo previsto en la isla de Utila, en la costa norte de Honduras. Carlos pudo sin embargo explorar un poco por ambos el lecho marino en donde avistó varias tortugas carey, morenas, rayas y peces trompeta. Ambos sin embargo pudimos disfrutar de algunos paseos a pie por la isla.
Mirando las cosas por el lado positivo, las picaduras ya están casi curadas y hemos podido disfrutar de muchas cosas en Honduras, incluyendo la visita de las bien preservadas ruinas mayas de copan, en donde observamos al ave nacional, el guacamayo rojo. Así como hemos podido disfrutar de adorables anfitriones locales que nos han albergado en sus casas a través de Servas y Couchsurfing en Copan ruinas, La Ceiba y en una pequeña aldea llamada Agua Azul Sierra cerca del lago Yojoa. En donde hemos podido pasar las fiestas navideñas con una familia hondureña caminando por los alrededores y aprendiendo muchas cosas de la cultura y tradiciones locales.
Ahora en breve nos vamos a dirigir hacia Nicaragua en donde pensamos pasar el fin de año en una pequeña ciudad junto con una familia local. Esperamos que hayáis tenido unas felices fiestas navideñas y que disfrutéis de una buena entrada de año nuevo! Abrazos a todos desde el centro de Centro América.

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