Lively, colourful markets; vibrant birds; a constantly changing landscape; rich foods; and engaging people have made us feel fortunate to see a little of Guatemala these past three weeks. We've also learned a few lessons along the way. For example, we only made the mistake once of agreeing to take a shuttle that we discovered later was meant only for tourists. Afterwards, we always managed to track down the local transport option. Even though we didn't always have a seat, it was much more affordable and interesting to experience the local way, squished in among Guatemalans of all ages, baggage, and animals with energetic music blaring as we bumped along 4WD-only roads.
In the beginning, crossing from Belize to Guatemala by boat from Punta Gorda to Livingston, we immediately noticed many differences between the two neighbouring countries. The language switched from English to Spanish, the clothing became more traditional and ornate, the landscape transitioned from flat to rolling hills, and the selection of foods widened. One thing that remained the same between the two port towns we crossed between was the prevalence of Garifuna people—a population that derives its ancestry from African and Caribbean roots and is spread mainly around Belize, Guatemala, and Honduras. It also happened to be just around Garifuna Settlement Day when we travelled through these areas, so we were fortunate to catch a little of the festive spirit in the ambiance.
Travelling via the Rio Dulce, we first made our way to Flores and the ancient Mayan ruins of Tikal, one of the most impressive in Mesoamerica. We were impressed by the enormous scale of each structure, and also the sprawling grounds, which take several hours to explore. The ruins are scattered throughout jungle and by going early in the morning, we had the opportunity to spot howler monkeys, pacas, and unique birds like the aracari and trogon.
| Flores |
| Tikal |
| Walking to Semuc Champey |
| Semuc Champey |
| Two brothers named Domingo |
We hope all is well with you, too. Hugs, Salut, and Light!
Spanish Version / Versión en castellano...
Llena de vida, con coloridos mercadillos, espectaculares aves, un paisaje cambiante, comida deliciosa y gente acogedora que nos han hecho sentirnos afortunados de conocer un poco este país llamado Guatemala durante las tres ultimas semanas. Hemos incluso aprendido algunas nuevas lecciones a lo largo de este tiempo. Por ejemplo, cometimos el primer día el error de coger una de las cómodas y nuevas furgonetas llenas de turistas. Después, ya nos las arreglamos para dejar ese mundo exclusivo y paralelo de lado y viajar en el transporte público normal. A pesar de no siempre contar con un sitio para poder sentarnos, hemos podido viajar de manera muchísimo más barata y rodeados de guatemaltecos de todas las edades, de bultos e incluso de animales. Con una música sonando a todo volumen y dando botes a lo largo de las bacheadas carreteras del país.
Llegamos a Guatemala, concretamente a Livingston, cruzando desde Belize en barco desde Punta Gorda. Inmediatamente notamos muchas diferencias entre los dos países vecinos. El lenguaje paso del inglés al español, las ropas se volvieron más tradicionales y coloridas, el paisaje se transformó pasando de ser llano a ser abrupto y la selección de comida se ensanchó. Una sola cosa se mantuvo entre las dos ciudades portuarias, la cultura garifuna. Proveniente de la población que ancestralmente se desplazó de África y el Caribe, y que se difundió por Belize, Guatemala y Honduras. Además coincidió que estuvimos por esa área durante la celebración del festival anual garifuna, así que tuvimos la fortuna de vivir un poco el ambiente.
Desde Río Dulce nos desplazamos a la ciudad de Flores y a las antiguas ruinas de Tikal, unas de las más increíbles de Centroamérica. Nos impresionamos con las increíbles estructuras de la extensa área que toma varias horas para poder explorarla. Las ruinas están rodadas de selva y al ir de madrugada tuvimos la oportunidad de avistar varios grupos de monos aulladores, pacas y a únicos pájaros como el aracari y al trogon.
Después nos dirigimos hacia Semuc Champey, un aislado rincón con bonitas cascadas de color turquesa. Desde allí nos desplazamos hacia el Biótopo Quetzal, un parque situado en una zona de bosque nebuloso en donde el vive el espectacular ave nacional, que además da nombre a la moneda de Guatemala. Acampamos una noche en la reserva y al final con mucha paciencia pudimos observar dos hembras de esta ave y escuchamos el canto de dos escurridizos machos. Avistando así al ave nacional, pero esperando poder ver al espectacular macho la próxima vez en la que estemos de nuevo en su hábitat, el bosque nebuloso.
Desde este ecosistema tan peculiar nos desplazamos a las montañas, en donde estuvimos en las aldeas rurales y de elevada altitud de Chajul y Todos Santos. Ambas a cada lado de la sierra de los Cuchumatanes. Allí disfrutamos de la vida tranquila y tradicional de la sierra. Apreciamos los tradicionales y coloridos adornos que ambos, hombres y mujeres vestían en esas áreas y que tan diferentes eran de una aldea a otra, así como las lenguas locales.
Después de las montañas, visitamos algunos mercados, como el de Chichicastenango o el de Sololá, una ciudad con hermosas vistas al lago Atitlan y a los volcanes de los alrededores. A pesar de disfrutar del famoso mercadillo de Chichicastenango, nos acabaron gustando más lo mercadillos menos populares y turísticos que se encuentran en muchas otras aldeas y pueblos del país, en donde los precios eran más reales y los productos más locales. Hemos disfrutado comiendo fruta fresca como piña, papaya, maracuya, chirimoya, guavas, así como frutas que nunca habíamos oído, como el jocote y el zapote.
After spending two days exploring the colonial Unesco city of Antigua, we spent our last days in Guatemala on the coast in Monterrico, where we got to watch baby turtles clamber out to sea. We're just starting our journey through El Salvador with plans to head to Honduras afterwards
Después de pasar dos días en la ciudad colonial y Unesco de Antigua, nos hemos desplazado durante nuestros últimos días en el país, a la zona costera de Monterrico. En donde hemos visto a las pequeñas tortugas marinas reptar hacia el mar. Ahora escribimos desde El Salvador, en donde estaremos unos días antes de dirigirnos hasta Honduras.
Esperamos que todo os vaya genial a vosotros también. Abrazos, Salut and Light!




