Tuesday, December 27, 2016

Central Central America



After travelling through Belize and Guatemala, and before heading to Nicaragua, Costa Rica, and Panama, we've spent the past three weeks getting to know El Salvador and Honduras, arguably the two most controversial countries in Central America. Both countries typically rank within the top five nations in the world for highest number of homicides. The majority of the murders in these countries are gang-related and don't normally involve tourists. Nevertheless, tourists are much more scarce in El Salvador and Honduras given their reputations. We often sensed tension, especially in larger cities; however, even more we enjoyed and learned many things in both countries.

In one big city in El Salvador, we witnessed how the life in the streets took on a completely different ambiance as dusk began to fall. During the day, the streets were brimming with people bustling cheerfully among shops, the market, and the central park; but, as soon as the sun began to set all the shopkeepers slid down their metal doors and everyone returned briskly to their homes before the more problematic life of the night would begin. By dark, the streets were deserted and we were in our guesthouse.

Our experience was quite different in smaller towns, although the presence of police and military with large firearms remained common. In one small town, we had an enlightening conversation with a young policeman who accompanied us to a waterfall deemed unsafe to visit alone. He shared with us many of the challenges facing young law enforcers. We left him feeling grateful for his candid sharing, but also sobered and moved by the harsh realities.

In both countries, despite the tension in some areas, we enjoyed visiting with the local people immensely and found them to be some of the friendliest we've encountered in our journeys. We were fortunate to stumble upon several festivals in El Salvador as we moved from town to town, first the festival of The Virgin of the Immaculate Conception in Conceptión de Ataco, then the Food Fair in Juayua, and finally the Day of the Virgin of Guadalupe in Suchichoto. During the festivals in Ataco and Suchichoto, much of the village formed a procession to carry the celebrated patron saint on a dais to the main church, accompanied by guitar players, and boys lighting small noisy fireworks taking up the rear. Afterwards, fairs in the streets ensued with endless music and special foods.





We also enjoyed the cuisine of El Salvador and Honduras, especially pupusas (grilled cornflour pancakes stuffed with beans, cheese, chicken, pork, or vegetables and served with tomato salsa and fermented cabbage), caldo de pata (soup made with the foot of a cow), alguashte (ground pumpkin seeds), baleadas (flour tortillas with various fillings), and sopa de mondongo (tripe soup with coconut milk, yuca, and vegetables).

As in every country, we also appreciated the natural areas. One day in El Salvador we climbed Santa Ana Volcano and were rewarded with a clear view from the top of the otherwise flat surrounding landscape as well as the steaming turquoise lake in the center of the volcano. During our days in El Salvador, we were also fortunate to spot the national bird several times, the unique Torogoz (or Turqoise-browed motmot), with its brilliant blue and gold colouring and distinctive tail.









Torogoz (picture from Internet)

Unfortunately, in Honduras we had to abandon our plans to hike in one national park as Julie's leg became inflamed to the point of being unable to walk. Both of us received bites from mosquitos or ticks (probably in the jungles of Belize) that inserted botfly eggs into our skin. A few weeks later, we started to feel electric pain in the sites as the larvae hatched and started living happily in their unknowing hosts. Once we discovered the culprits, we were able to extract most of them with tweezers, but two remaining side-by-side in Julie's ankle caused complications. A few days of antibiotics and various medical treatments helped.

Given risk of infection, Julie was forced to sit out diving on Utila, an island off the northern coast of Honduras. Carlos was able to explore the waters for both of us and spotted many interesting creatures like sea turtles, spotted eagle rays, eels, and trumpet fish. Both of us enjoyed exploring the island on foot a little as well.


On the positive side, our bites are now mostly healed and we've enjoyed many things in Honduras, including exploring the well-preserved Mayan Ruins of Copan, watching scarlet macaws, the country's national bird, and staying with several lovely hosts (through Servas and Couchsurfing) in Copan Ruins, La Ceiba, and a small village called Agua Azul Sierra near Yojoa Lake. We were fortunate to stay with a local family in Agua Azul for Christmas and enjoyed walking around the lush area and learning about life there.









We're now headed for Nicaragua and plan to spend New Year's Eve in a small city with a local host. We hope you had a lovely Christmas and wish you a Happy New Year! Love from Central Central America.





Spanish Version / Version en Castellano


En el medio de América Central

Después de viajar a través de Belice y Guatemala, y antes de dirigirnos hacia Nicaragua, Costa Rica y Panamá, hemos pasado las tres ultimas semanas conociendo El Salvador y Honduras, probablemente dos de los países más polémicos de América central. Ambos países poseen unas de las más elevadas tasas de homicidios del mundo. La mayoría de los asesinatos en estos países se producen entre las diferentes bandas y normalmente no suelen verse implicados los turistas. Aun así evidentemente hay pocos turistas en estos países debido a esta nefasta reputación.

Algunas veces hemos sentido la tensión, especialmente en las ciudades grandes, a pesar de ello hemos disfrutado y aprendido muchas cosas en ambos países. En una gran ciudad en El Salvador, presenciamos como las calles cambian complemente al anochecer. Durante el día la gente entra y sale de las tiendas, los mercados, la plaza central, pero en cuanto el sol empieza a desaparecer, los dueños de las tiendas cierran sus puertas metálicas y todo el mundo se dirige rápidamente hacia sus casas, antes de que la problemática vida nocturna empiece. Por la noche, las calles estaban desérticas y nosotros estábamos refugiados en la habitación de nuestro hostal.

Nuestra experiencia fue bastante diferente en las poblaciones más pequeñas, a pesar de la presencia habitual por cualquier lado de policía y militares, así como guardas de seguridad privados cargados con grandes armas. En un pueblo tuvimos una increíble conversación con un joven policía que nos acompañó y escoltó con gusto y sin cobrarnos nada hasta una cascada cercana, debido a que nos comentaron que era inseguro ir solos. El nos confesó la cantidad de dificultades a las que tienen que enfrentarse los jóvenes policías. Al rato, cuando nos despedimos de él, nos sentimos afortunados por haber podido escuchar su increíble testimonio, pero a su vez conmovidos y apenados por la dura realidad.

En los dos países, a pesar de la tensión en algunas áreas, hemos disfrutado charlando con la gente local y hemos encontrado mucha gente muy simpática. En El Salvador tuvimos la suerte de estar presentes en varios festivales de manera totalmente casual al ir dirigiéndonos de unos pueblos a otros, primero presenciamos la procesión de la virgen de la inmaculada Concepción en Concepción de Ataco, luego la feria de comida en Juayua y finalmente el día de la virgen de Guadalupe en el pueblo de Suchitoto. Durante los festivales de Ataco y Suchitoto, la mayor parte del pueblo formaba parte de la procesión llevando a las santas patronas hacia las respectivas iglesias, siendo acompañadas por guitarristas y numerosos fuegos artificiales. Así como las ferias estuvieron repletas de comidas especiales y una amenizante música de fondo.

También disfrutamos de la comida típica salvadoreña y hondureña especialmente de las pupusas, el caldo de pata, baleadas, sopa de mondongo y del alguashte.

Como en cada país, hemos disfrutado de algunas áreas naturales. Un día en El Salvador subimos al volcán de Santa Ana y nos vimos gratificados con una panorámica única desde la cumbre, así como con el lago azul turquesa en el centro del volcán.

Durante nuestros días en El Salvador, pudimos avistar en varias ocasiones al ave nacional, al único Torogoz (una especie de motmot), con brillantes colores azulados y dorados y su distintiva cola.

Desafortunadamente, en Honduras tuvimos que abandonar nuestros planes de andar en uno de los parques nacionales debido a que la pierna de Julie estaba tan inflamada que no era capaz ni tan siquiera de andar. Ambos recibimos muchas picadas de mosquitos y garrapatas en las selvas de Belice, y parece ser que en una de las ocasiones entraron en nuestra piel huevos del insecto Rezno, el llamado gusano barrenador del ganado. Unas semanas más tarde, empezamos a sentir un dolor eléctrico en algunos lugares provenientes de la eclosionaron de las larvas que habían decidió colonizarnos y vivir felizmente en nosotros como huéspedes. Una vez que descubrimos a los culpables de nuestros males, fuimos capaces de extraer a los gusanos poco a poco con la ayuda de una pinzas, pero hubo dos de ellos en un tobillo de Julie que no fuimos capaces de sacar, y ellos fueron los causantes de muchas complicaciones secundarias. Con el paso de los días, dos visitas a diferentes hospitales y bastante días de antibióticos y pastillas para matar a los gusanos, el tema ha ido poco a poco mejorando.

Por el riesgo de infección en las heridas, Julie se vio forzada a anular el buceo previsto en la isla de Utila, en la costa norte de Honduras. Carlos pudo sin embargo explorar un poco por ambos el lecho marino en donde avistó varias tortugas carey, morenas, rayas y peces trompeta. Ambos sin embargo pudimos disfrutar de algunos paseos a pie por la isla.

Mirando las cosas por el lado positivo, las picaduras ya están casi curadas y hemos podido disfrutar de muchas cosas en Honduras, incluyendo la visita de las bien preservadas ruinas mayas de copan, en donde observamos al ave nacional, el guacamayo rojo. Así como hemos podido disfrutar de adorables anfitriones locales que nos han albergado en sus casas a través de Servas y Couchsurfing en Copan ruinas, La Ceiba y en una pequeña aldea llamada Agua Azul Sierra cerca del lago Yojoa. En donde hemos podido pasar las fiestas navideñas con una familia hondureña caminando por los alrededores y aprendiendo muchas cosas de la cultura y tradiciones locales.

Ahora en breve nos vamos a dirigir hacia Nicaragua en donde pensamos pasar el fin de año en una pequeña ciudad junto con una familia local. Esperamos que hayáis tenido unas felices fiestas navideñas y que disfrutéis de una buena entrada de año nuevo! Abrazos a todos desde el centro de Centro América.


Thursday, December 8, 2016

Crossing quetzals in Guatemala


Lively, colourful markets; vibrant birds; a constantly changing landscape; rich foods; and engaging people have made us feel fortunate to see a little of Guatemala these past three weeks. We've also learned a few lessons along the way. For example, we only made the mistake once of agreeing to take a shuttle that we discovered later was meant only for tourists. Afterwards, we always managed to track down the local transport option. Even though we didn't always have a seat, it was much more affordable and interesting to experience the local way, squished in among Guatemalans of all ages, baggage, and animals with energetic music blaring as we bumped along 4WD-only roads.


In the beginning, crossing from Belize to Guatemala by boat from Punta Gorda to Livingston, we immediately noticed many differences between the two neighbouring countries. The language switched from English to Spanish, the clothing became more traditional and ornate, the landscape transitioned from flat to rolling hills, and the selection of foods widened. One thing that remained the same between the two port towns we crossed between was the prevalence of Garifuna people—a population that derives its ancestry from African and Caribbean roots and is spread mainly around Belize, Guatemala, and Honduras. It also happened to be just around Garifuna Settlement Day when we travelled through these areas, so we were fortunate to catch a little of the festive spirit in the ambiance.


Travelling via the Rio Dulce, we first made our way to Flores and the ancient Mayan ruins of Tikal, one of the most impressive in Mesoamerica. We were impressed by the enormous scale of each structure, and also the sprawling grounds, which take several hours to explore. The ruins are scattered throughout jungle and by going early in the morning, we had the opportunity to spot howler monkeys, pacas, and unique birds like the aracari and trogon. 

Flores

Tikal



Next, we headed to Semuc Champey, an isolated natural area with sparkling cascading turquoise waters, and then to the Biotopo Quetzal, a park situated in the unique cloud forest ecosystem where Guatemala's brilliant national bird (and the country's currency's namesake) resides. By camping a night in the reserve, we were able to wait patiently at dusk and dawn and ended up spotting two female quetzals and hearing two males calling. We were thrilled to see the national bird, and hope we'll be lucky enough to spot the even more ornate male next time we're in their cloud forest habitat.
 
Walking to Semuc Champey


Semuc Champey

From the cloud forest, we moved on to the mountains, where we stayed in the rural, high-altitude villages of Chajul and Todos Santos and enjoyed the traditional, peaceful life in these two different parts of the Sierra de los Cuchumatanes. We especially appreciated the traditional, colorful garments that both the men and women don in these areas, differing from village to village, just like the local languages.


Two brothers named Domingo

After the mountains, we checked out the markets in Chichicastenango and Sololá, a town perched above Lago Atitlan with views of the surrounding volcanoes. While we enjoyed the famous Chichicastenango market, we preferred the markets in less famed places like Sololá and the mountain villages, where the prices were generally more fair and the goods more local. We especially enjoyed eating fresh fruits from the markets like pineapple, papaya, passion fruit, custard apple, and guavas as well as fruits that we'd never heard of like jocote and zapote.
 




After spending two days exploring the colonial Unesco city of Antigua, we spent our last days in Guatemala on the coast in Monterrico, where we got to watch baby sea turtles clamber out to sea. We're just starting our journey through El Salvador with plans to head to Honduras afterwards. 

We hope all is well with you, too. Hugs, Salut, and Light!

Antigua





Spanish Version  / Versión en castellano...

Llena de vida, con coloridos mercadillos, espectaculares aves, un paisaje cambiante, comida deliciosa y gente acogedora que nos han hecho sentirnos afortunados de conocer un poco este país llamado Guatemala durante las tres ultimas semanas. Hemos incluso aprendido algunas nuevas lecciones a lo largo de este tiempo. Por ejemplo, cometimos el primer día el error de coger una de las cómodas y nuevas furgonetas llenas de turistas. Después, ya nos las arreglamos para dejar ese mundo exclusivo y paralelo de lado y viajar en el transporte público normal. A pesar de no siempre contar con un sitio para poder sentarnos, hemos podido viajar de manera muchísimo más barata y rodeados de guatemaltecos de todas las edades, de bultos e incluso de animales. Con una música sonando a todo volumen y dando botes a lo largo de las bacheadas carreteras del país.

Llegamos a Guatemala, concretamente a Livingston, cruzando desde Belize en barco desde Punta Gorda. Inmediatamente notamos muchas diferencias entre los dos países vecinos. El lenguaje paso del inglés al español, las ropas se volvieron más tradicionales y coloridas, el paisaje se transformó pasando de ser llano a ser abrupto y la selección de comida se ensanchó. Una sola cosa se mantuvo entre las dos ciudades portuarias, la cultura garifuna. Proveniente de la población que ancestralmente se desplazó de África y el Caribe, y que se difundió por Belize, Guatemala y Honduras. Además coincidió que estuvimos por esa área durante la celebración del festival anual garifuna, así que tuvimos la fortuna de vivir un poco el ambiente.

Desde Río Dulce nos desplazamos a la ciudad de Flores y a las antiguas ruinas de Tikal, unas de las más increíbles de Centroamérica. Nos impresionamos con las increíbles estructuras de la extensa área que toma varias horas para poder explorarla. Las ruinas están rodadas de selva y al ir de madrugada tuvimos la oportunidad de avistar varios grupos de monos aulladores, pacas y a únicos pájaros como el aracari y al trogon.

Después nos dirigimos hacia Semuc Champey, un aislado rincón con bonitas cascadas de color turquesa. Desde allí nos desplazamos hacia el Biótopo Quetzal, un parque situado en una zona de bosque nebuloso en donde el vive el espectacular ave nacional, que además da nombre a la moneda de Guatemala. Acampamos una noche en la reserva y al final con mucha paciencia pudimos observar dos hembras de esta ave y escuchamos el canto de dos escurridizos machos. Avistando así al ave nacional, pero esperando poder ver al espectacular macho la próxima vez en la que estemos de nuevo en su hábitat, el bosque nebuloso.

Desde este ecosistema tan peculiar nos desplazamos a las montañas, en donde estuvimos en las aldeas rurales y de elevada altitud de Chajul y Todos Santos. Ambas a cada lado de la sierra de los Cuchumatanes. Allí disfrutamos de la vida tranquila y tradicional de la sierra. Apreciamos los tradicionales y coloridos adornos que ambos, hombres y mujeres vestían en esas áreas y que tan diferentes eran de una aldea a otra, así como las lenguas locales.

Después de las montañas, visitamos algunos mercados, como el de Chichicastenango o el de Sololá, una ciudad con hermosas vistas al lago Atitlan y a los volcanes de los alrededores. A pesar de disfrutar del famoso mercadillo de Chichicastenango, nos acabaron gustando más lo mercadillos menos populares y turísticos que se encuentran en muchas otras aldeas y pueblos del país, en donde los precios eran más reales y los productos más locales. Hemos disfrutado comiendo fruta fresca como piña, papaya, maracuya, chirimoya, guavas, así como frutas que nunca habíamos oído, como el jocote y el zapote.

After spending two days exploring the colonial Unesco city of Antigua, we spent our last days in Guatemala on the coast in Monterrico, where we got to watch baby turtles clamber out to sea. We're just starting our journey through El Salvador with plans to head to Honduras afterwards

Después de pasar dos días en la ciudad colonial y Unesco de Antigua, nos hemos desplazado durante nuestros últimos días en el país, a la zona costera de Monterrico. En donde hemos visto a las pequeñas tortugas marinas reptar hacia el mar. Ahora escribimos desde El Salvador, en donde estaremos unos días antes de dirigirnos hasta Honduras.

Esperamos que todo os vaya genial a vosotros también. Abrazos, Salut and Light!



Tuesday, November 15, 2016

Just dream


Gazing out the window of our Belizean bus—a colourfully painted, converted school bus—at the sunlit jungle-clad hillsides, listening to the reggae jamming on the speakers, squeezed in between boxes, bags, and sleeping passengers, we relished a moment of travel bliss near the end of our time here in Belize. Since we were children, we both dreamed of exploring every continent—walking through natural areas, checking wildlife, connecting with local people, and trying unique foods and customs. We dreamed, we planned, we believed. Eventually, our dreams became a reality and along the way we even found someone to share our passion to explore. That moment on the bus gave us the chance to reflect and be grateful to be back on the road in another part of the world.




Here in Belize, we've been lucky so far spotting wildlife, beginning with two days of diving in and around the renowned Blue Hole. Amid the ornate, colourful walls of coral, we spotted eagle rays, sea turtles, lobsters, Carribbean reef sharks, nurse sharks, and dozens of other types of colourful fish. In the Blue Hole, we blew bubbles in awe as we wove through the stalactites that hang down from the carved out corners of the hole. Our dive was made even more surreal as seven reef sharks swam by a few meters below us, their bodies and tails jerking back and forth in their beautifully characteristic way. We won't be diving much during our adventures given the expense, but to splurge on a few dives was necessary as we happened to be in one of the world's most loved diving spots.



After our underwater explorations, we headed for the jungles. During our several days walking in the jungle, we were mesmerized by the myriads of colourful unique birds, giant blue butterflies, iguanas sunning themselves in trees, caiman splashing in the water, howler monkeys, and many other encounters. We spotted countless species of birds that neither of us had seen before. Some of our favourites were the jaribu, keel-billed toucan, collared aracari (a small toucan), emerald toucanet, motmot, white hawk, manakin, trogon, green honeycreeper, and countless types of hummingbirds.



Keel-billed toucan (picture from Internet)
Jaribu (from Internet)

Victoria Peak

We were lucky to make it to two Mayan ruins as well—Altun Ha and Caracol. Caracol, an ancient Mayan complex more than 3000 years old, was especially difficult to get to, but worth the effort. The ruins, encroached on every side by dense jungle, are accessible only by 70 kilometers of challenging dirt roads. Without a car and no public transportation along the route, we weren't sure if we'd make it hitchhiking. Luckily, we encountered several cars full of friendly people who made it possible for us to explore this enchanting, isolated architectural wonder.




Besides the stunning nature here in Belize, we've really enjoyed our interactions with the warm, friendly, and laid-back Belizean people as well as their simple and delicious foods like chicken tamales, garnaches, Garifuna hudut, and conch and other seafood.



Hudut (mashed plantain)

Of course, travelling is never without challenges. A great diversity of insects have enjoyed feasting on our limbs, we've faced our share of rainy season downpours, and we've gotten the chance to work through the disagreements that every couple must face during a long journey together. But as always, the ups outweigh the downs, and we're grateful to be back on the road again living our dream of exploring our huge, diverse, and amazing world. Next up for us is Guatemala.

Just dream.





Spanish Version  / Versión en castellano...

Mirando por la ventana de nuestro autobús beliceño -un ex-norteamericano autobús escolar pintado con vivos colores- hacia las colinas selváticas, escuchando la música reggae de los altavoces, rodeados de cajas, bolsas y pasajeros durmiendo, disfrutamos uno de nuestros últimos momentos en Belice. Ambos soñamos con explorar cada continente desde nuestra infancia -caminando a través de áreas naturales, ojeando la fauna salvaje, conectando con los lugareños, probando comidas únicas y viviendo de cerca diferentes culturas. Soñamos, planificamos y creímos. De hecho, nuestros sueños se transformaron incluso en realidad a lo largo de nuestro camino, cuando nos encontramos el uno al otro para compartir nuestra pasión por explorar. En el autobús tuvimos un momento de nuevo para mirar atrás y dar gracias por estar de nuevo en ruta explorando otra parte del mundo.

Aquí en Belice, hemos tenido la suerte de avistar un montón de fauna salvaje, empezando por los dos días en los que hicimos submarinismo en el arrecife de los alrededores del renombrado Blue Hole. Además de las coloridas paredes de coral, vimos rayas, tortugas marinas, langostas, tiburones nodriza y de arrecife y docenas de otros tipos de peces de vivos colores. En el Blue Hole, nos deleitamos buceando entre estalactitas que se precipitaban desde las paredes del agujero. Nuestra inmersión fue todavía más surrealista cuando siete grandes tiburones de arrecife caribeños nos rodearon a escasos metros, permitiéndonos contemplar sus cuerpos y aletas con detalle. No podremos bucear demasiado durante nuestro viaje, debido al precio elevado de esta actividad. Pero no pudimos resistirnos a al menos realizar alguna inmersión en uno de los mejores lugares del mundo para los aficionados a este deporte.

Después de nuestras exploraciones debajo del agua, nos dirigimos hacia la selva. Durante varios días disfrutamos de los increíbles colores de aves únicas, mariposas azules gigantes, iguanas tomando el sol en los árboles, cocodrilos moviéndose en el agua y muchos otros encuentros. Avistamos innumerables especies de pájaros que ninguno de los dos había visto nunca con anterioridad. Algunos de nuestros favoritos fueron el jaribu, keel-billed toucan, collared aracari (un pequeño toucan), emerald toucanet, motmot, white hawk, manakin, trogon, green honeycreeper e incontables colibríes.

Tuvimos la suerte también de visitar dos ruinas mayas -Altun Ha y Caracol. Caracol, es un antiguo complejo maya de más de 3000 años. Fue especialmente difícil llegar hasta allí, pero el esfuerzo valió con creces la pena. Las ruinas estaban rodeados de jungla y solo se podía acceder a través de muchos kilómetros de pistas de tierra. Sin coche propio y sin transporte público en el lugar, no estábamos del todo convencidos de poder llegar haciendo autoestop. Al final la suerte nos acompañó y encontramos diferentes vehículos con gente simpática que hicieron posible para nosotros el poder explorar este aislado enclave arquitectónico.

A parte de la increíble naturaleza de Belice, hemos disfrutado de los encuentros con los amigables y relajados beliceños también, así como de sus simples y deliciosas comidas, como los tomales de pollo, las garnachas, del arroz a con judías, las caracolas marinas así como otros productos marinos.

Por supuesto, viajar nunca está acompañado de falta de imprevistos. Una gran diversidad de insectos se han deleitado con nuestros brazos y piernas, hemos soportado los chaparrones de lluvia torrencial, hemos trabajado duro con los desacuerdos que cada pareja tiene que enfrentarse en un viaje largo. Pero siempre a pesar de los altos y bajos momentos, hemos estado contentos de volver a estar de nuevo en el camino, viviendo nuestro sueño de explorar este enorme, increíble y diverso mundo. Nuestra siguiente etapa nos lleva en unos días a un nuevo país, Guatemala.

Solo sueña.

Friday, October 28, 2016

Southbound

 
From Thunder Bay, Ontario, we made our way southwards to Minnesota, where we've enjoyed the last month with friends and family. In a few days, our southbound journey will continue. Our venture crossing from Canada to the U.S. was easy and fun, thanks to our good friends, Laura and Mark, who brought us all the way to Grand Marais. We enjoyed their company driving along the scenic North Shore and then spending the evening together strolling around the picturesque town of Grand Marais along Lake Superior.







We spent the next few days exploring two state parks—George Crosby Manitou and Tettegouche—where the fall colours were beginning to burst out in bunches. We also spotted bald eagles, falcons, and other creatures, and continued to forage mushrooms to make our camping food more hearty and interesting.





After a few days in the parks, Julie's parents picked us up in Silver Bay, where we celebrated our reunion and then made our way south the rest of the way around Lake Superior. In Minnesota, we've had about a month to catch up with friends and family, several of whom really touched us by coming from the west and east coasts for visits. We're so grateful for the quality time we've spent with everyone here, especially our 14-month-old niece Abby who is an absolute sweetheart and changing every day. It's hard to say goodbyes again, but we're fortunate for the visits we've had.




In a few days, we're off on the road again, headed further south. Our aim is to begin in Belize and make our way country by country through Central America and afterwards South America, direction Patagonia. It will be new territory for us. About 15 years ago, Carlos spent two months exploring Ecuador, but otherwise neither of us has experienced Latin America. Our backpacks are ready with our tent, cooking stove, and as little else as possible with the plan to go slowly by land and check out as many natural areas as possible. Our biggest objectives will be hiking, watching wildlife, connecting with people, and learning about local cultures. Everything is better together and we're thrilled to have a partner to experience our next new continent together.

Thanks so much to everyone for the fun visits in Minnesota! And thanks for following along on our next leg! Salut and Light!





Spanish Version  / Versión en castellano...


Desde Thunder Bay, Ontario, nos dirigimos hacia Minnesota, donde hemos disfrutado el ultimo mes de amigos y familia. En unos dias nuestra aventura continua. Nuestro viaje para cruzar desde Canada a U.S. fue fácil y divertido, gracias a nuestros buenos amigos, Laura y Mark, que nos llevaron hasta Grand Marais. Disfrutamos junto a ellos en coche la escénica ruta alrededor de la orilla norte del Lake Superior y juntos pasamos la tarde paseando alrededor del pinturesco pueblo.

A partir de entonces durante los siguientes días disfrutamos de las caminadas en dos parques estatales, George Crosby Manitou y Tettegouche, donde los colores otoñales empezaban a cambiar en algunos lugares. Divisamos algunas rapaces y otras criaturas y seguimos encontrando setas para enriquecer nuestras comidas diarias.  

Después de algunos días caminando, los padres de Julie nos recogieron en Silver Bay, donde celebramos nuestra reunión con ellos y desde allí nos dirigimos hacia el sur circunvalando el Lake Superior. En Minnesota tuvimos alrededor de un mes para ponernos al día con los amigos y la familia, algunos de ellos incluso se desplazaron desde la costa este y oeste. Estamos contentos acerca del tiempo que hemos pasado con todos y cada uno de ellos, en especial con nuestra sobrina Abby de catorce meses que es muy risueña y crece cada día que pasa. Es difícil decir adiós de nuevo, pero estamos contentos del tiempo que hemos pasado aquí.

En unos días empezamos a viajar de nuevo, dirigiéndonos hacia el sur. Empezaremos en Belice y nos iremos dirigiendo poco a poco, país por país a traves de America Central y Sud America hacia Patagonia. Este sera un nuevo territorio para nosotros. Hace 15 años Carlos visitó Ecuador durante dos meses con su mochila, pero a parte de eso ninguno de los dos ha estado en America del Sur. Nuestras mochilas están preparadas con la tienda, el fogoncillo y poco más con la finalidad de ir lentamente por tierra visitando tantas áreas naturales como sea posible en nuestro camino. Nuestros grandes objetivos serán caminar, avistar fauna salvaje y aprender de la cultura que nos redee y de la gente que conozcamos. Todo es mejor ahora que estamos juntos y tenemos a alguien al lado para compartir la experiencia de visitar un nuevo continente.

Gracias a todos y cada uno por las visitas que hemos recibido en Minnesota! Y gracias por seguirnos en nuestra nueva etapa de este viaje! Salut and Light!

Tuesday, October 11, 2016

Catching up in Canada


With six weeks to introduce Carlos to Canada, we stuck to Quebec and Ontario for our first foray in the country together. Our objectives: experience a few samples of Canada's vast wilderness and hang out with family and friends in Julie's hometown of Thunder Bay while we were in town for the wedding of our good friends, Lauren and Andrew.


Our Canadian adventures started in the province of Quebec, where we stayed with kind Servas hosts in Montreal and Quebec City, and spent three days walking across Mont Tremblant National Park.

Quebec's old town
 







Other than a few fun rides hitched with our friends Laura and Mark, we got around hitchhiking with strangers. We always find there are friendly people everywhere and Quebec and Ontario were no exceptions. One day we moved 750 kilometers with a friendly man from Nova Scotia; another we made it 350 kilometers with an Ojibwe truck driver from Ontario. We learned something new from the conversations we had with all the kind souls who stopped for us.


 
Our best Canadian wildlife encounters happened in Pukaskwa National Park and Sleeping Giant Provincial Park.

Pukaskwa, on the northeast side of Lake Superior, is an impressively pristine preserved area teeming with wild animals. During our seven-day trek there, we relished our impression of being surrounded by bears, moose, wolves, and lots of other creatures. Every day on the trail we spotted the fresh tracks and scat of large animals and a few times enjoyed the hauntingly beautiful sound of wolves howling before dawn. Then, one quiet morning in Sleeping Giant Provincial Park, we actually spotted a wolf on the trail ahead of us and later a coyote. It seemed the wolf understood that she was Carlos' favourite animal and the normally elusive animal made its appearance, welcoming Carlos to the Canadian woods.

Pukaskwa National Park


 





We ate very well in the Canadian forests thanks to mushroom season. Our pots of couscous, quinoa, and lentils were made much more interesting and hearty with the addition of bright orange mushrooms, called saffron milk caps, which were growing prolifically everywhere.


We also found chaga—another type of mushroom, which grows on birch trees. Once dried, it can be brewed into tea. Chaga has been enjoyed for centuries around the world as an elixir to ward off cancer, inflammation, cholesterol, and a host of other aliments. We enjoyed our daily dose along the trail and carried a few pieces for friends and family to try. Later, we spotted chaga for sale in farmers markets and specialty shops. It appears the ancient brew is making a comeback in the modern market.

After Pukaskwa, we headed to Julie's hometown of Thunder Bay, Ontario, where we enjoyed lots of quality time visiting with friends and family. Everyone was happy to meet Carlos and we felt fortunate to have time to hang out and celebrate Lauren and Andrew's beautiful autumn wedding weekend. Thanks so much to everyone who hosted and welcomed us!










Spanish Version  / Versión en castellano...


Contábamos con seis semanas para mostrarle a Carlos un poco acerca de Canadá, así que elegimos las provincias de Quebec y Ontario para nuestra primera visita juntos en el país. Nuestros objetivos: experimentar un poco la vasta naturaleza del país y visitar a la familia y amigos de Julie en su ciudad natal,Thunder Bay, mientras asistiamos a la boda de unos buenos amigos, Lauren y Andrew.  

Nuestras aventuras canadienses empezaron en la provincia de Quebec, donde estuvimos con amigables anfitriones de Servas en Montreal y la ciudad de Quebec y en donde atravesamos andando durante tres días el Parque Nacional de Mont Tremblant.

A parte de algún divertido viaje en coche con nuestros amigos Laura y Mark, nos desplazamos durante en todo el viaje haciendo autostop con desconocidos. Encontramos siempre personas amigables sin excepciones en ambas provincias. Un día incluso recorrimos 750 km con un simpático hombre de Nova Scotia; y entre muchos otros, otro dia avanzamos 350 km con un conductor Ojibwe que llevaba un enorme trailer. Con cada una de las almas caritativas que nos pararon aprendimos algo nuevo durante las amenas conversaciones que mantuvimos.

Nuestros mejores encuentros con la fauna salvaje canadiense ocurrieron en el Parque Nacional de Pukaskwa y en el Parque Provincial de Sleeping Giant.

Pukaskwa, en la orilla norte del Lake Superior, es un area conservada de manera impecable y repleta de fauna salvaje. Durante nuestro trekking allí de siete días, corroboramos nuestra impresión de estar rodeados de osos, alces, lobos y muchas otras criaturas. Cada día en el sendero distinguiamos huellas y excrementos frescos de todos los grandes mamíferos e incluso en alguna ocasión disfrutamos del aullido increible de algunas manadas de lobos antes del amanecer. En una matutina caminada en Sleeping Giant Provincial Park incluso avistamos a un lobo en el sendero y algo más tarde a un coyote. Parecía como si aquel animal hubiese entendido que el animal favorito de Carlos es el lobo, dejándose ver a pesar de su bien conocida elusividad, dándole así a Carlos la bienvenida a los bosques canadienses.

En los bosques canadienses comimos muy bien gracias a la abundante proliferación de setas. Nuestras cacerolas de couscous, quinoa y lentejas siempre quedaban mejoradas al incorporarle gran cantidad de rovellones que abundaban por doquier.
 
Incluso encontramos en varias ocasiones Chaga. Otro tipo de seta que crece en el tronco de los abedules. Una vez seco, se convierte en una deliciosa infusion. Durante tiempos inmemoriales fue utilizada alrededor del mundo como curativo del cancer, la inflamación y otras patologías. Disfrutamos diariamente de él en nuestras excursiones y cargamos algunas piezas para regalarles a nuestros familiares y amigos. Más tarde vimos chaga a la venta en algunos mercados locales y tiendas especializadas en naturopatía. Parece ser que este antiguo remedio casero vuelve una vez más a estar presente en el mercado actual.

Después de Pukaskwa nos dirigimos hacía Thunder Bay en Ontario, la ciudad natal de Julie, en donde disfrutamos de mucho tiempo visitando a amigos y familia. Todo el mundo estuvo contento de conocer a Carlos y nosotros nos sentimos afortunados de contar con el tiempo suficiente para charlar antes de la celebración otonal de la boda de Lauren y Andrew. Muchas gracias a todas las personas que nos alojaron y nos dieron la bienvenida!